Papa Francisco

Se trata de realizar el proyecto que Jesús anunció en el sermón de la montaña, confiando en Dios que no desilusiona como tantos amigos que nos han desilusionado. Trabajar como administradores fieles de los bienes que Él nos ha dado, incluso los terrenales, pero sin actual demasiado, como si todo, también nuestra salvación dependiera solo de nosotros.

Esta actitud evangélica pide una decisión clara, que el paso de hoy indica con precisión: “No se puede servir a Dios y a la riqueza”. O el Señor o los ídolos fascinantes pero ilusorios. Esta decisión que estamos llamados a cumplir repercute en todos nuestros actos, programas y empeños.

Es una decisión que debemos hacer de manera neta y que es necesario renovar continuamente, porque la tentación de reducir todo al dinero, placer y poder, nos amenazan.

Cardenal Carlo Caffarra

aaaaaaaaaaaaEl que sostiene el mundo entero bajo su influencia, en cambio, domina a través de mentiras. Jesús dice de Satanás: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Éste era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira”. (Juan 8, 44)

Cardenal Antonio Cañizares

Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica -también aquí con Pedro-, “nosotros creemos y confesamos que Jesús de Nazaret, nacido judío de una hija de Israel, en Belén en tiempo del rey Herodes y del emperador César Augusto; de oficio carpintero, muerto, crucificado en Jerusalén, bajo el procurador Poncio Pilato, durante el reinado del emperador Tiberio, es el Hijo eterno de Dios hecho hombre, que “ha salido de Dios” (Jn 13, 3), “bajó del Cielo” (Jn 3, 13; 6, 33), “ha venido en carne” (1ª Jn 4, 2), porque “la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre, como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia” (Jn 1, 14.16). (Catecismo de la Iglesia Católica 423).

Cardenal Robert Sarah

La liturgia debe reformarse siempre para ser más fiel a su esencia mística. Pero la mayor parte del tiempo esta “reforma”, que ha sustituido a la verdadera “restauración” deseada por el Concilio Vaticano II, se ha realizado con un espíritu superficial y basándose en un único criterio: suprimir a toda costa una herencia que es percibida como totalmente negativa y superada, con el fin de abrir un abismo entre el antes y el después del Concilio.

El cardenal Joseph Ratzinger ha repetido incansablemente que la crisis que sacude a la Iglesia, cincuenta años después, sobre todo después del Vaticano II, está vinculada a la crisis de la liturgia y, por consiguiente, a la falta de respeto, a la desacralización y la eliminación de los elementos esenciales del culto divino.

Cardenal Juan José Omella

No es fácil despojarse de los propios intereses para ser servidores de Cristo desnudo y de la misión confiada a su Iglesia. En este sentido, me vienen a la memoria unas palabras de san Juan de la Cruz. El santo, en medio del conflicto entre carmelitas calzados y carmelitas descalzos o reformados, se encuentra en la prisión conventual de Toledo. Intentando ganarse al santo para su causa, el prior del convento donde estaba recluido, el padre Maldonado, le ofreció una imagen muy bella de Cristo crucificado trabajada en oro. El Santo la rechazó diciéndole: “Padre, quien busca a Cristo desnudo, no ha menester joyas de oro”.

Monseñor Juan José Asenjo

El papa San Juan Pablo II escribió que “el hombre no puede vivir sin amor”, (pues entonces es) “para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido… si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente” (RH 10). La vocación al amor está inscrita en nuestro corazón. En esta vida podemos permitirnos fracasar en muchas aspiraciones, pero ningún fracaso tendrá consecuencias tan lamentables como fracasar en el amor. Son cada vez más numerosos los matrimonios que se rompen y las familias desestructuradas. Es frecuente también el fenómeno de las parejas de hecho, las familias monoparentales, la fecundación artificial, los embarazos no deseados, el negocio de la pornografía, el aumento de las enfermedades de transmisión sexual, la anticoncepción, la práctica homosexual, los abusos sexuales y la violencia familiar. Nos encontramos ante una verdadera “emergencia educativa”, de la que nos alertara Benedicto XVI.

SAN PÍO X

7  Pascendi Dominici Gregis

A la verdad, Nos habíamos esperado que algún día volverían sobre sí, y por esa razón habíamos empleado con ellos primero la dulzura como con hijos, después la severidad y, por último, aunque muy contra Nuestra voluntad, las reprensiones públicas. Pero no ignoráis, Venerables Hermanos, la esterilidad de Nuestros esfuerzos: inclinaron un momento la cabeza para erguirla en seguida con mayor orgullo. Ahora bien: si sólo se tratara de ellos, podríamos Nos tal vez disimular; pero se trata de la Religión católica y de su seguridad. Basta, pues de silencio; prolongarlo sería un crimen. Tiempo es de arrancar la máscara a esos hombres y de mostrarlos a la Iglesia entera tales cuales son en realidad.