Isabel

Santísima Trinidad

ddddddddddddddddd.pngLa Santísima Trinidad, en su omnisciencia, conocía el enfriamiento que iba a inundar los reinos cristianos y dispuso ofrecernos anticipadamente en su Providencia el remedio para los males que nos aguardaban. Y es que la devoción al Sagrado Corazón, tan rica en valor teológico y espiritual, no tiene sólo una dimensión individual, sino que su profunda verdad se desborda también en significación política}  (Miguel Ayuso – Verbo)

Irrealismo político

Este último puede considerarse hoy minoritario y prácticamente ausente de la lucha política, salvo precisamente lo que puedan tener de realistas los movimientos populistas europeos y el norteamericano. Por lo menos, parecen oponerse al irrealismo político de los individuos que llamaba Oakeshott manqués (resentidos, frustrados) o a disgusto con la realidad histórica, y sus amigos y clientes interesados, y reivindicar el sentido común, imprescindible en la política.  (Dalmacio Negro – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Sólo podrá crecer el alma femenina hacia su ser correspondiente, cuando sus potencias llegan a estar formadas armónicamente. Los tipos concretos, de los que partimos, no sólo nos presentan diferentes predisposiciones naturales, sino también grados de formación del alma femenina. Hemos conocido un alma femenina que era casi como materia informe, pero, sin embargo, dejaba presentir a qué forma estaba preparada; otra que, a través de las influencias de los acontecimientos y acciones de aficionados, ha encontrado cierta formación pero no la correspondiente. Y una que era como un modelo perfecto de la mano maestra de Dios.

Colaboración Iglesia – Estado

Era retornar a la alianza del Altar y del Trono -en la que, sin fusión ni confusión de ambos poderes, debía producir una colaboración- que no era lo mismo que el sistema establecido por la Restauración. No se trataba de subordinar un poder al otro, ni en el temporalmente galicano Bonald ni en el ultramontano Maistre, sino de una colaboración entre el Estado y la Iglesia respetando sus respectivas esferas de competencia. No pretendían instrumentalizar la religión poniéndola al servicio de la política, sino que promovían una política católica que hiciera suya las enseñanzas de la Iglesia. (Estanislao Cantero – VERBO)

Principio de subsidiaridad

Con palabras de San Juan XXIII: “Es necesaria una reestructuración de la convivencia social mediante la reconstrucción de los grupos intermedios autónomos de finalidad económica y profesional, no impuestos por el Estado sino creados espontáneamente por sus miembros” (“Mater et Magistra”). Esto es lo que se llama el principio de subsidiaridad, o sea, que “así como es ilícito quitar a los particulares lo que con su propia iniciativa y propia industria puedan realizar, para encomendarlo a una comunidad, así también es injusto y, al mismo tiempo, de grave perjuicio y perturbación del recto orden social, abocar a una sociedad mayor y más elevada lo que pueden hacer y procurar asociaciones menores e inferiores. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

12  Castigos de Dios

Si hemos ofendido a Dios hemos de recibir el castigo o en esta vida o en la eterna. Por esto los castigos de Dios en vida son efectos de su amor; son penas temporales que nos redimen de las penas eternas. Por esto los santos tenían tanto miedo cuando veían hombres sumidos en pecados y llenos de prosperidad. Indicio de que el Señor reserva el castigo para la eternidad. (Jaime Solá Grané)

Europa desprestigiada

El “drama de la España moderna” se ha dado de manera similar a la de las otras grandes naciones europeas. Las “nuevas elites democráticas y europeístas” no han conseguido generar un nuevo proyecto de vida en común, ni suscitar un sentimiento colectivo de pertenencia a una unidad de destino. En menos de veinticinco años, la idea de una Europa librecambista, multicultural, avasallada, sin marco geográfico, histórico y cultural, apoyada por una nueva elite mundializada, desconectada de la realidad, ha sido ampliamente desprestigiada. (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)