Isabel

La mujer

Edith Stein

Santa Mariana, Virgen, hermana del apóstol San FelipeAquí debemos, una vez más, detenernos en lo que, por naturaleza y destino de la mujer, se exige para una genuina actividad femenina; y por otra parte fijarnos en los ejemplos concretos que están a nuestra disposición en la experiencia. Con ello, queremos aclarar cómo la esencia femenina puede funcionar en el matrimonio, en la vida religiosa y en la libre profesión.

El hombre es dios

Dios se reduce al hombre: las pruebas de la existencia de Dios son pruebas de la existencia del hombre, pues el único Dios del hombre es el mismo hombre. Este punto de partida -Dios como proyección del hombre- lleva a un corolario: al inventar a Dios, el hombre se niega a sí mismo pues lo que desplaza a la divinidad lo quita a su humanidad; lo que el hombre ve en Dios es su propia esencia del hombre. Marx llama a este proceso “alienación” como enajenación de la propia naturaleza. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

  Ira y más ira (38)

Aborto, eutanasia, homosexualidad, destrucción de embriones… A los que favorecen, promueven o legalizan tales violencias y aberraciones son de aplicación estas palabras de San Alfonso María de Ligorio: “Dios no puede ser burlado… el que siembra pecados no puede recolectar otra cosa que odio de Dios en esta vida y odio de Dios y el Infierno en la otra… No nos espera el Señor ni es tan benigno con nosotros para que sigamos pecando, sino para que lloremos las culpas que hemos cometido contra Él. Y si así no lo practicamos, con nuestra obstinación e impenitencia atesoramos ira y más ira para el día de la venganza y de la manifestación del justo juicio de Dios”. (Jaime Solá Grané)

Bien y mal

En el plano moral la Reforma entiende que la ética depende de la conciencia subjetiva: el bien es lo que el sujeto entiende que es bueno y el mal lo que entiende malo. El bien y el mal dependen del sujeto. Él es el dueño. La conciencia se considera facultad naturalista, fuente del bien y del mal. Rousseau, tras Lutero y en continuidad con él, dirá que “la conciencia es la voz del alma”. Nunca engaña. Es la única guía del hombre: es para el alma lo que el instinto es para el cuerpo. (Danilo Castellano – VERBO)

Justicia distributiva

Reparto equitativo de fondos económicos, no ubicándolos solamente en la enseñanza que depende de la Administración del Estado, sino tutelando el pluralismo de las escuelas privadas. Es de justicia distributiva que los impuestos de los ciudadanos no se canalicen solamente en los centros estatales, sino en todos aquellos que tengan iniciativas educativas para así evitar discriminaciones sociales que vienen originadas por las dificultades que encuentran en su gestión las escuelas privadas, al no poder competir con aquellos que disfrutan unilateralmente del presupuesto. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Exterminio

“Fusilamos a todo el que cae en nuestras manos, prisioneros, heridos, enfermos en los hospitales”, confiesa el general Rouyer. El 17 de enero de 1794, el general Turreau quiso poner a salvo su responsabilidad y exigió a la Convención confirmación de sus instrucciones: “Debéis igualmente pronunciaros de antemano sobre la suerte de las mujeres y los niños. Si hay que pasarlos a todos por el filo de la espada, yo no puedo ejecutar semejante medida sin una orden que ponga mi responsabilidad a cubierto”. La respuesta del Comité de Salud Pública llegó el 8 de febrero: “Te quejas, ciudadano general, de no haber recibido del Comité una aprobación formal a tus medidas. Éstas le parecen buenas y puras pero, alejado del teatro de operaciones, espera los resultados para pronunciarse: extermina a los bandidos hasta el último, ése es tu deber”. (Carmelo López-Arias – RAZÓN ESPAÑOLA)

Manos evangélicas

Subsistían aún, si bien debilitados y no poco alterados en su auténtica fisonomía, ciertos jirones de cristiandad medieval. No era mucho, pero sí lo suficiente, para que un buen día, v. gr., la nación española empuñara en sus manos evangélicas la gloriosa mutilada insignia y se lanzara no sólo a conquistar para la fe y civilizar el continente americano, sino también a restaurar en el propio reducto europeo, señorío del mundo entonces, la unidad cristiana. Fracasada en su aspecto europeo la empresa, los débiles restos medievales se recogen en España; fuera, comienza el reinado incontestable del espíritu moderno. Urgía, pues, sancionar cuanto antes jurídicamente el fracaso. De ahí Westfalia. En adelante, la Europa de Lutero y de Descartes, liberada de la pesadilla española, no encontrará obstáculo alguno en sus propósitos de asegurar el triunfo definitivo de la revolución internacional. (Osvaldo Lira – VERBO)