Pablo

El hombre es disuelto en la materia

San Roberto Southwell - Presbítero y Mártir JesuitaA quien haya leído estas líneas le debe resultar paradójico que aquellos que declaran luchar por la libertad, por la justicia social, contra las alienaciones del hombre, son los mismos que sostienen una ideología en la que el hombre es disuelto en la materia, en la que no existe la dignidad personal, en la que se niega explícitamente la libertad y la misma justicia es una de tantas “sublimaciones” de la conciencia condenadas a quedar en el pasado. (María de los Ángeles Viveros – Pedro del Río – CRISTIANDAD)

El Globalismo ideológico

El Globalismo ideológico es perverso cuando trata de imponer unos criterios o unas mal llamadas “ideologías”, que chocan contra los principios, valores, libertades fundamentales e identidades culturales y nacionales de los pueblos a los que tratan de dominar, con pseudoculturas alienantes, como la cultura de la muerte (aborto y eutanasia), la cultura de la diversidad familiar (promoción de la reducción de la natalidad y del “matrimonio homosexual”. (Carlos González Flórez – EL PAN DE LOS POBRES)

Juicio y misericordia

Esto significa, por supuesto, que gran parte de lo que Moisés y los profetas dijeron, de lo que Jesús y los apóstoles dijeron, debe simplemente dejarse de lado; porque en la moneda de Dios juicio y misericordia son dos caras del evangelio de un Dios que es siempre perfecto en justicia y en bondad amorosa. Significa, no que Jesús nos ha desplazado como juez -el juez verdadero tomando el lugar del falso- sino que no hay juicio de ninguna manera. Solo hay negociación, gradual, prolongada, negociación sin fin. Bajo la “ley de la gradualidad”, parece, nunca llegaremos a un juicio final y quizás Dios tampoco llegará a ninguno, en lo que respecta a nosotros. Por decirlo de otra forma, significa que la justificación es posible sin santificación; que Trento, por tanto, se ha desechado. (Douglas Farrow)

Pudor y castidad  (66)

Los esposos cristianos -como antes, de novios- pueden abstenerse de la unión sexual, periódica o totalmente, sea por motivos de salud, de regulación de la natalidad o simplemente “por entregarse a la oración” (1ª Cor 7, 5). Si ello implica cruz, ya el cristiano ha conocido desde la catequesis infantil que no es posible ser discípulo de Cristo sin tomar su cruz y seguirle. (José María Iraburu)

Convertirlos al cristianismo

Entonces la civilización será moralmente fuerte y apta para defenderse de la barbarie -y también para predicar el Evangelio a los bárbaros y convertirlos al cristianismo-. Esto no es ninguna utopía. Es un método comprobado durante dos mil años. Así fue que la Iglesia creó la cultura cristiana y la única civilización donde la libertad es posible. (María Virginia Olivera de Gristelli – CÁRITAS in VERITATE – INFOCATÓLICA)