
Virgen sin mancilla, Madre de piedad, llena de aflicción y de amargura. Os suplico que ilustréis mi entendimiento e inflaméis mi voluntad para que, con espíritu fervoroso, contemple los dolores que se proponen en esta Corona, y pueda obtener las gracias prometidas a los que practican este ejercicio. Amén. Sigue leyendo
*Un universitario ingenioso ha dicho que, ciertos miembros de la Compañía de Jesús, son más judistas que jesuitas.
La confesionalidad católica del Estado, «especialmente en una nación que es católica casi en su totalidad», era enseñanza firme de la Iglesia y tradición española constitucional y concordada (17). Sorprendió que el mismo día en que asumió la jefatura del Estado, el 1 de octubre de 1936, Franco hablase de un Estado no confesional, con alarma de la Iglesia y de la Comunión Tradicionalista. Se aclaró que lo que Franco excluía era el concepto turbio de confesionalidad (que aún ahora se maneja) como interferencia de las Instituciones; pero no su núcleo auténtico de culto a Dios e inspiración cristiana de la acción política (18). Desde la primera hora, con satisfacción de la Iglesia y en conformidad con sus requerimientos, las Leyes Fundamentales proclaman que el Estado y la Monarquía son católicos, sociales y representativos (19). Entre los Principios inmutables del Movimiento Nacional, el segundo dirá:
*Una vida al margen de Dios da asco, angustia.
Decretando, no obstante, que por semejante donación, concesión, asignación e investidura nuestra, a ningún príncipe cristiano pueda entenderse que se quita o se deba quitar el derecho adquirido.