Papa Francisco

Santa Esther - Reina de PersiaPor último, esta mirada contemplativa sabe guiar el discernimiento de los responsables del bien público, con el fin de impulsar las políticas de acogida al máximo de lo que “permita el verdadero bien de su comunidad” (Pacem in terris, 106), es decir, teniendo en cuenta las exigencias de todos los miembros de la única familia humana y del bien de cada uno de ellos.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Jesucristo nos apremia a descubrir que cuando la Iglesia no sale de sí y es referente de sí misma, enferma: dejemos entrar a Jesucristo en nuestras vidas; en el libro del Apocalipsis se nos dice así de Jesús: “Estoy a la puerta y llamo”. Es verdad que se refiere al hecho de que Jesús desde fuera llama a la puerta para poder entrar, pero yo quisiera referirlo a cómo también Jesús desde dentro nos está pidiendo salir, que dejemos la autorreferencialidad. Constituirse en un estado permanente de misión es entrar en las entrañas de lo que el Señor quiere de la Iglesia. Buscar a todos los hombres, entrar en todas las situaciones en las que estén y vivan, es nuestra misión.

Cardenal Juan José Omella

Somos conscientes de que un Plan pastoral no puede dar respuesta concreta a todas las interpelaciones y de los retos que provienen de los cambios sociales actuales. El objetivo del nuevo Plan es el discernimiento personal y comunitario, a la luz del Evangelio y bajo la inspiración del Espíritu Santo, ante cada uno de los retos que se nos planteen.

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

¿Puede la búsqueda, a veces sólo por pura educación, de la oveja “perdida” -de quienes no quieren ser encontrados- entorpecer a las ovejas fieles? Creo que sus palabras esconden profundidad e ironía. A lo largo de sus dos mil años de historia, la Iglesia ha vivido la tensión de salir al encuentro de los hombres, incluso de los más alejados, para hablarles de Cristo y acercarles a Él, sin olvidarse nunca de su propia grey y protegiéndola, y sin dejar que sea devorada por los lobos de montaña. Desde mi punto de vista, esto debe ser verdad también hoy, como lo era hace dos mil años.

Arzobispo Francisco Gil Hellín,  Emérito de Burgos

Hace años era capellán de un Centro de promoción obrera en el suburbio sur de Roma. Un día se presentó el cardenal Casaroli, a la sazón Secretario de Estado del Vaticano, y mantuvo un diálogo con los profesores y alumnos. Uno de ellos le preguntó qué recuerdos destacaría del tiempo que sirvió a Pablo VI. El cardenal se concentró unos momentos y añadió: la firma de la Humanae Vitae. Y añadió: “A finales del mes de julio de 1968 el Papa estaba muy preocupado. Un día cogió un abultado fajo de documentos y se fue a Castel Gandolfo. A los pocos días le encontré completamente cambiado. Estaba radiante y feliz. Había firmado la Humanae vitae”.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Ley 15/2005, de 8 de julio, llamada del “divorcio exprés” y del repudio; la introducción de la asignatura “Educación para la ciudadanía” que hacía presente la ideología de género en la escuela (2006); la nueva Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida; Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo (llamada “Ley Aido”); Ley 14/2011 , de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que modifica la ya existente Ley 14/2007, de 3 julio, de Investigación biomédica que permite la utilización de embriones humanos para la investigación.

Obispo José Ignacio Munilla

Hace diez años la escritora y filósofa Elsa Punset escribía un artículo con un título impactante: “¿Hay vida antes de la muerte?”. Una pregunta ciertamente provocadora, que tiene especial interés y actualidad en el contexto de la celebración cristiana de la Resurrección de Cristo.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (49)

Debe mantenerse que la Iglesia y los Sacramentos fueron instituidos mediatamente por Cristo. Pero ¿de qué modo? Todas las conciencias cristianas estaban en cierta manera incluidas virtualmente, como la planta en la semilla, en la conciencia de Cristo. Y, como los gérmenes viven la vida de la simiente, así hay que decir que todos los cristianos viven la vida de Cristo. Mas la vida de Cristo, según la fe, es divina: luego también la vida de los cristianos.