Isabel

Influencia de las oligarquías

Beata María Romero MenesesPues, suponiendo que el gobierno no sea directamente oligárquico, como es el caso de los totalitarios -la vanguardia leninista del proletariado, los partidos en el caso del Estado de Partidos…-, la cuestión es el grado de influencia de las oligarquías del régimen: primero, en la formación del gobierno y luego, en su manera de actuar. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)

La esposa perfecta

Cuando el templo de Dios, por reiteración de este proceso, haya venido a compenetrarse con todos los cristianos, o sea -para usar la expresión propia de San Pablo-, cuando el cuerpo de Cristo haya alcanzado su estatura perfecta (Eph., IV, 13), entonces el Verbo eterno se habrá encarnado, en cierto modo, en la humanidad predestinada, comenzando en tales momentos a ser realidad venturosa la sociedad perfecta, la esposa de Dios. (Osvaldo Lira – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Pero si la libertad del espíritu y del alma va perdida de un lado o del otro o de los dos y si se ha perdido de vista el fin de la actitud posiblemente más perfecta de la humanidad y de un sentido natural y sobrenatural, entonces se ha traspasado el límite de la acción sana. Sólo será posible de nuevo interiorizarlas, si la profesión educativa se contempla como profesión santa, los alumnos vistos como encomendados por Dios y la propia persona se acepta en su papel para con la tarea de la educación.

La predestinación calvinista

Como Lutero, Calvino negó que el hombre tuviera libertad o libre albedrío. Con Lutero afirmó la depravación total de la naturaleza humana y, por ello, la eficacia de las obras para la salvación. Pero añadió una dimensión nueva a la doctrina de Lutero. Según Calvino, el hombre ha sido predestinado, o bien a la condenación o bien a la salvación, desde la Eternidad, por Dios, sin que Dios tomara en cuenta, en absoluto, lo que hiciese el hombre. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)

Diócesis catalanas sin vocaciones (58)

Castigo de Dios es sin duda la escasez de vocaciones sacerdotales en las diócesis catalanas. Como explica un sabio autor, la causa de este castigo es la permisión de algunos errores doctrinales y prácticas no suficientemente neutralizadas. La considerable difusión de graves errores o falsificaciones de la fe católica son la causa: Dios castiga a la Iglesia catalana con tan significativa escasez de hombres que correspondan a la llamada. No busquemos paliativos en las familias y en la sociedad. (Jaime Solá Grané)

No hay paz

También lo muestran los infructuosos intentos profanos de consecución de la paz y el fracaso de las innumerables “consagraciones” seculares de los pueblos, de Yalta y Potsdam al Tratado de Roma o al protocolo de Kioto. Si a esto añadimos el mapa del hambre en grandes partes del mundo contemporáneo, las persecuciones a la Iglesia -hasta el punto de haberse extendido la expresión “cristianofobia”- y también al papado, será muy difícil sostener plausiblemente que ya se hayan cumplido las condiciones para la paz y el triunfo del Inmaculado Corazón. (Ricardo Dip – Verbo)

Deber de la Iglesia

Por fin, y por un motivo singular, el deber de la educación corresponde a la Iglesia, no sólo porque debe ser reconocida como sociedad humana capaz de educar, sino, sobre todo, porque tiene el deber de anunciar a todos los hombres el camino de la salvación, de comunicar a los creyentes la vida de Cristo y de ayudarles con atención constante para que puedan lograr la plenitud de esta vida… (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)