Pasaban los años y un día, el 29 de Enero de 1986, visita nuestra Iglesia y Monasterio Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, abuelo del Rey de España. Un Guardia Civil llegó al Torno para avisarnos. Le habían dado la noticia con poco tiempo y él no sabía lo que tenía que hacer. Yo le tranquilicé diciéndole que no se preocupara, que al llegar el Sr. Conde se encenderían todas las luces de la iglesia, y que él pusiera un reclinatorio en el Centro del Presbiterio y le dijera al Sr. Conde que la Comunidad tendríamos mucho gusto en saludarle.
Así lo hizo, y a los pocos segundos llegó acompañado de su séquito. Después de orar unos segundos delante del Santísimo Sacramento, y depositar un ramo de flores sobre el altar, pasó al locutorio donde le recibimos la Comunidad y le dije que esta Comunidad rezábamos mucho por sus Majestades y por España, cada hora rezábamos una Parte del Santo Rosario a Ntra. Madre, la Santísima Virgen del Espino y nos quedábamos adorando a Nuestro Señor; pero que ellos tenían que trabajar mientras nosotras oramos, para que España sea Católica. Porque mientras no pusieran a Cristo como Centro de todo, esto no se arreglaba. El Sr. Conde escuchaba atento, al despedirse les obsequiamos con estampas y recuerdos de la Stma. Virgen, todo en una bandeja para que cogieran él y su séquito, pero se llevaron todos los recuerdos y hasta la bandeja. Rezamos con ellos un Padrenuestro y un Ave María. Al salir el Sr. Conde del Locutorio se le vio emocionado y agradecido. Algunas personas de su séquito se acercaron a la reja del locutorio para encomendarnos sus intenciones y necesidades, todos llevaban un recuerdo de la Stma. Virgen del Espino y el agradecimiento de saber que los encomendamos en nuestras oraciones.
Monseñor Jara, con su cálida oratoria, presentó al Papa aquellos amados símbolos patrios, implorando del Supremo Pastor su pacífica bendición de Padre.
* ¿Quieres ser religiosa? ¡Adelante! Cristo te espera.