Santa Dympna

Dympna era hija de un rey irlandés, pagano, casado con una conversa al cristianismo. Por las súplicas de la mujer, ambos tuvieron una hija, a la que la madre bautizó en secreto, pues aunque Damon, que así se llamaba el rey, permitía el culto cristiano, era fiel a su religión pagana.

El rey enviudó joven, hecho que le trastornó hasta enfermarlo y llevarlo al borde de la locura. Sus cortesanos le sugirieron que debiera de contraer matrimonio nuevamente, a condición de que su próxima esposa fuese igual en virtudes y belleza que la anterior. Al no encontrarla comenzó a desear a su hija debido al gran parecido físico.

Al darse cuenta de las intenciones de su padre, con quince años huyó de la corte acompañada de su confesor el Padre Gereberto y dos servidores de confianza hacia Bélgica. Se instalaron en los bosques de la Kempen y vivieron como ermitaños cuidando a pobres y necesitados. Pero el rey por medio de espías logro conocer su paradero y fue en persona Gheel.

Hallaron al sacerdote y a la princesa haciendo oración y Damon mandó decapitar inmediatamente el Padre Gereberto por haberse llevado a Dympna, y a esta le anunció que volvería a casa para contraer matrimonio con él. Dympna se negó: “Nada, nada me inducirá a ofender a Jesucristo”; enfurecido Damon mandó a dos de sus sicarios que la matasen, pero estos no pudieron hacerlo ante la inocencia de la virgen. Entonces su propio padre la agarró del pelo y la degolló, dejándola sin vida. Luego huyó desesperado a su tierra. Dympna muere mártir a los 15 años de edad.