Montserrat

Liberal manso

Santa Rosa de LimaEl liberal manso suele ser tan malo como el anterior, pero cuida bastante de no parecerlo. Las buenas formas y las conveniencias sociales lo son todo para él; salvado este punto no le importa gran cosa lo demás. Incendiar un convento no le parece bien; apoderarse del solar del solar convento incendiado, es cosa para él ya más regular y tolerable. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Navarra

Él personificaba gloriosamente a aquella Navarra que yo contemplé como petrificada en una sola imagen: en el Monasterio de San Salvador de Leire, representación de su vida, siendo a la vez sepulcro de reyes, salón de Cortes y de Concilios y palacio de Monarcas, como si allí se quisiera aunar toda la historia de Navarra y su fe y su carácter, encarnados en aquel famoso monje Virila, que, embebido oyendo el canto de un ave misteriosa, como sumergido en la eternidad durante tres siglos, sólo al despertar a la vida terrenal y volver a su monasterio advirtió los cambios del tiempo. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Ley y conciencia

Ley y conciencia no forman, así, un binomio de realidades opuestas y excluyentes, como si lo que gane una lo pierde la otra. La conciencia no puede sustraerse a la ley porque en ella está en juego la propia realidad del sujeto que actúa. Sólo cuando se rechaza la realidad, “la propia realidad, puede el hombre soñar la libertad como silencio de la ley”. La aceptación de la realidad hace brillar la obediencia de la conciencia a la ley como el momento de la realización del bien del hombre. La obediencia, por tanto, no es sometimiento servil, sino “la libre fidelidad al orden de la creación, el testimonio de una docilidad voluntaria a la ley natural que ella no crea, la opción decidida a favor del bien y la justicia”. “La ley no es límite para la conciencia”, como se suele creer a partir de las premisas del pensamiento moderno. (José Luis Widow – Verbo)

Holodomor ucraniano

Hoy el hombre cree saber lo que no sabe e ignora lo que debe saber. Así, cree saber que fueron seis millones los muertos en los campos de concentración, cuando esa cantidad de hebreos no había en toda Europa e ignora el holodomor ucraniano del 33 al 35 que dejó diez millones de muertos cristianos. Claro está, ningún mass media nacional e internacional lo afirma. Los presstitutes al tener el opresor internalizado no hablan de eso. (Alberto Buela – Razón Española)

Busca solidaria de la verdad

En el ámbito de búsqueda solidaria de la verdad, ésta se alumbra según un criterio de coherencia, de ajuste mutuo de diversos elementos. Cuando en el tratamiento de un tema se advierte que las razones aducidas obedecen a intereses partidistas unilaterales y no dan razón interna de los hechos vistos en conjunto, se comprueba que no se está en el camino de la verdad. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

“Libertad de” – “Libertad para”

El falso concepto de libertad del liberalismo es el núcleo de la utopía emancipadora en la que se fundan las libertades modernas. El tema es recurrente y ha sido estudiado por una infinidad de autores. Widow observa a este respecto que el liberalismo nunca ha comprendido la esencial distinción, tan cara a los padres de la Iglesia, entre “libertad de” y “libertad para”. La “libertad de” es verse libre de lo que oprime, de lo que obstaculiza (vr. gr., la libertad del pecado, de la miseria, de la coacción externa). Es una libertad más externa, una libertad de independencia. La “libertad para”, en cambio, apunta a algo positivo pues expresa la intencionalidad de un fin. Y por consiguiente se valora en cuanto permite en mayor o menor grado alcanzar ese fin, si éste es perfectivo, bueno. Es el campo del libre albedrío. En tal cuadro, el paradigma de la libertad es ser señor de sí mediante la radicación del libre albedrío en el bien. (Julio Alvear Téllez – Verbo)

Según mi voluntad

Una vez oí estas palabras: Deseo que vivas según Mi voluntad en los más secretos rincones de tu alma. Comencé a meditar estas palabras que llegaron hasta lo más profundo de mi corazón. Aquel día había confesión de la Comunidad. Cuando fui a confesarme, después de acusarme de los pecados, el sacerdote me repitió las palabras que antes me había dicho el Señor. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)