Francisco Franco recibido en aplausos

1936: desintegración nacional

Por el contacto que por mi profesión tuve durante medio siglo con los hombres de todas las regiones españolas y de los diversos sectores sociales llegué a la convicción de que la crisis española, que en 1936 se agudizó hasta el límite de la desintegración nacional, no era crisis del pueblo, cuyas virtudes y calidad espiritual jamás fallaron en las horas decisivas de nuestra historia, sino una quiebra total del sistema político y social imperante, unido a la falta de visión de sus clases directoras. El pueblo español, intelectual, bien dotado, de gran imaginación y cabeza clara, se encontraba acéfalo y sólo esperaba la unidad, la disciplina, el orden y la racionalización para triunfar.

Lo que una gran mayoría de los españoles, no han conocido y las generaciones nuevas ignoran era el verdadero estado de la Nación al cabo de más de un siglo de desgobierno en sus aspectos espiritual, social y económico. Los vaivenes y la disgregación que el sistema político engendraba, que unidos a la carencia de ideales colectivos limitaban el horizonte de cada español a la contemplación egoísta de su propio caso, mientras la Patria, degradada y empobrecida, se precipitaba por la pendiente de la desintegración.

(29-XII-1960: Mensaje de fin de año).