CARDENAL ISIDRO GOMÁ 

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 APENDICE (1)

APOLOGIA DE LA HISPANIDAD

por el Emmo. Cardenal Gomá, Arzobispo de Toledo

Conferencia pronunciada por el Primado de España, el 12 de octubre de 1934, en el teatro Colón de Buenos Aires, durante el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, y bajo la presidencia del Cardenal Pacelli, Legado Pontificio.

Reseña biográfica

Antes de transcribir íntegro el texto del discurso del Cardenal Gomá, permítasenos esbozar unas líneas biográficas a guisa de introducción.

El Dr. Isidro Gomá y Tomás nació en 1869 en La Riba (provincia de Tarragona). Después de brillantes estudios eclesiásticos, empezó su carrera profesoral e intelectual, que tanta fama había de reportarle. Prueba de ello es que la Santa Sede le designó para preparar, junto con diez teólogos más, entre los que se encontraban talentos de la talla del Padre Bover y de D. Ángel Amor Ruybal, el estudio dogmático de la Mediación Universal de María. Sus hermosos libros sobre diversos aspectos de la vida cristiana, que forman parte de una magnífica colección, dicen mucho más que toda ponderación de su actividad y talento de escritor sagrado.

En 1927 fue elegido Obispo de Tarazona. De esa diócesis, por sus relevantes méritos pasó directamente a la Sede Primada de Toledo en 1933. En 1934 acudió al Congreso Eucarístico de Buenos Aires, donde pronunció su famosa “Apología de la Hispanidad”. En 1935 fue creado Cardenal por Pío XI.

Durante los aciagos años de la desastrosa II República española, el Arzobispo de Toledo trabajó incansablemente por devolver a España y a los pueblos hispanoamericanos el sentido perdido de la Hispanidad, entendiéndolo como vuelta a su tradición católica. El ilustre periodista D. Luis de Galinsoga esboza así esta admirable labor del Primado de España:

“El Cardenal Gomá. Yo no veo entre los precursores de la Hispanidad, que es hoy moneda acuñada para circular por las manos de la grey y que era no más lejos que hace un año tarea de orfebre clandestino en la catacumba benemérita de “Acción española”; yo no veo entre el Areópago de los profetas—Calvo Sotelo, Ramiro de Maeztu, Víctor Pradera, García Villada…—a ninguno, con ser tantos y tan egregios, a ninguno que aventaje en apostolado doctrinal a este Cardenal, a quien habrá que discernir el título de Príncipe de la Hispanidad, ¡El Cardenal Gomá! Muy pocos lo sabemos hasta el entresijo último e insobornable de la realidad: muy pocos españoles sabemos hasta qué límites casi épicos ha llegado, en el perímetro de las líneas fáciles y dúctiles, de las líneas de menor resistencia que han circundado de acomodos y de adaptaciones y de tolerancias al quinquenio republicano, el esfuerzo del Cardenal Gomá por mantener la línea santa de la intransigencia hispánica, la línea firme con que se mide la dignidad y la estructura moral de una nación”.