Mons. Isidro Gomá y Tomás fue un clérigo y escritor español, cardenal primado de España durante la Guerra Civil

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 APENDICE (2)

APOLOGIA DE LA HISPANIDAD

por el Emmo. Cardenal Gomá, Arzobispo de Toledo

Pero donde más gloriosa aparece la figura del ilustre Príncipe de la Iglesia es durante la Cruzada Española. Se puede decir que fue el hombre providencial de la causa de Dios en aquellos momentos críticos de la vida nacional. Desplegó una activa campaña diplomática y literaria para explicar al mundo lo que pasaba en España. Sus escritos—y en particular la Carta Colectiva del Episcopado Español, por él redactada—abrieron los ojos de muchos católicos del extranjero, mal informados por la propaganda tendenciosa. Hasta el final de la guerra, el santo Prelado no cesó de alentar a los de dentro y de ilustrar a los de fuera.

Desde diciembre de 1936 hasta octubre de 1937 fue representante confidencial y oficioso de la Santa Sede ante el Gabinete del Generalísimo Franco.

Pío XI, refiriéndose a toda esta labor del Cardenal en pro de la verdad y la justicia, afirmaba en 1938: “La Iglesia en España, en estas difíciles circunstancias, ha tenido su hombre…”

Y el Cardenal Pacelli escribía al mismo Cardenal Gomá el 14 de octubre de 1937: “La Providencia ha dispuesto que en la hora grande y amarga que España está atravesando, se confiase al cuidado vigilante y generoso del Primado de España la representación, aunque fuera en forma oficiosa e interina, de la Santa Sede Apostólica, en su deseo constante de estar cercana y presente al pueblo español, y de asistirlo en la mejor manera posible en sus intereses espirituales; y no tengo necesidad, Eminencia, de asegurarle la gratitud y satisfacción del Augusto Pontífice por cuanto ha hecho vuestra Eminencia para desempeñar dignamente el cargo. Bien le consta cuánto alivio traían a su corazón los leales servicios de vuestra Eminencia. Me ordena, pues, Su Santidad que le transmita una especial bendición apostólica, que sirva para robustecer sus votos paternales por el más próspero porvenir cristiano de España”.

Un año después de acabada la guerra—en agosto de 1940— moría en Toledo el gran Cardenal, cuando el país, en reconstrucción material y moral, más le necesitaba. La Iglesia católica había perdido una gran figura; el pueblo español, un pastor y padre incomparable.

El Cardenal inglés Hinsley, al conocer la triste noticia, decía a sus diocesanos en una alocución radiada:

“Con la muerte del Cardenal Gomá, la Iglesia española pierde un gran servidor, y la misma España un hijo entrañable. Su única aspiración era la de servir a su país en el sentido más exaltado, a través de la fe y el sacrificio. Su solo deseo era ver una España grande en la paz y en la prosperidad” (354).

(354) El doctor don Anastasio Granados García, nuevo Obispo Auxiliar de Toledo, ha publicado recientemente una extensa biografía del ilustre Cardenal español.