Isabel I de Castilla fue reina de Castilla​ desde 1474 hasta 1504, reina consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón desde 1479, ​ por su matrimonio con Fernando de Aragón. También ejerció como señora de Vizcaya. 

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA (IV)

La incomparable Isabel

Y fue la incomparable Isabel la Católica, reina de Castilla, quien hizo del poder la garantía de la auténtica proclamación y difusión del mensaje evangélico. Respecto a los indios: preminencia de amor, exigencia de buenos tratos, garantía de la libertad como a los españoles, rechazo del bautismo forzado. Desde 1493, algunos meses después del descubrimiento, Isabel exige en sus instrucciones a Colón que los indios sean tratados “amorosamente” (como se dice en el mismo texto original español); en 1.501 precisa que deben tratarse “como hombres libres que son, y no como esclavos”, y que deben ser evangelizados “sin ejercer sobre ellos ninguna coacción”. Añade en 1503 que se trata de que los indios “vivan y sean como los demás habitantes de nuestros reinos”. Y no son solamente palabras. Los hechos lo confirman: Isabel devolvió libres a las Antillas los esclavos indios que Colón envió a Europa para ser vendidos y destituyó a Colón. De este modo, Isabel fundó al mismo tiempo, desde los primeros años de la conquista, la libertad temporal y la libertad espiritual de los indios. Es la verdadera descubridora de América en el amor y la fe. Las Casas mismo no dejará de referirse a ella destacando que: “Su Alteza no dejaba de exigir que los indios fueran tratados con dulzura y que fueran empleados todos los medios capaces de hacerlos felices”. En 1504, Isabel afirma: “La intención principal de la colonización es llevar a estos pueblos a nuestra santa fe católica”.