La Iglesia Católica es la sociedad de fieles cristianos fundada por Jesucristo cuya cabeza visible es el Papa.

Recapitulada por el P. Cano

FUNDAMENTOS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA

La Iglesia Católica es la sociedad de fieles cristianos fundada por Jesucristo cuya cabeza visible es el Papa.

La Iglesia es el Pueblo de Dios, Cuerpo místico de Cristo, comunidad visible de salvación que camina, hacia la definitiva y gloriosa realización del Reino de Dios, a través de la historia.

Cristo fundó la Iglesia para facilitar a la humanidad su salvación eterna. La Iglesia es una sociedad religiosa. Su fin es la santificación y salvación de las almas. Para conseguir este fin sobrenatural, la Iglesia enseña a sus fieles las verdades reveladas por Dios y administra los medios de santificación instituidos por Cristo: los sacramentos.

Por su Fundador, la Iglesia es una institución divina; por los fieles que la constituyen, es una sociedad humana. Por su origen divino, la Iglesia es inmutable; por sus miembros, la Iglesia está sujeta a un desarrollo exterior.

Las fuentes de la Historia de la Iglesia son los testimonios de los hechos acaecidos, en un tiempo y lugar determinado. Su valor será tanto mayor cuanto más se acerquen al hecho que relatan. Se dividen en cuatro grupos: 1) Documentos escritos. 2) Monumentos materiales. 3) Tradiciones orales. 4) Fuentes auxiliares.

1 º Los documentos escritos de la Historia de la Iglesia son: El Nuevo Testamento, las obras de los Padres Apostólicos y Santos Padres, las actas de los concilios, los martirologios, los documentos de los papas, las vidas de los santos, los códices de liturgia, los rituales…

2° Los monumentos materiales de la Historia de la Iglesia son: Templos, edificios, catacumbas, sepulcros, inscripciones, imágenes, medallas…

3° Las tradiciones orales de la Iglesia son los sucesos, transmitidos oralmente, de una generación a otra., hasta nuestros días.

4° Las fuentes auxiliares de la Historia de la Iglesia son: El Dogma, la Moral, el Derecho, la Historia profana, la Geografía, la Cronología, la Paleografía, la Epigrafía, la Numismática…

La Historia de la Iglesia suele dividirse en Edades: Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea.

Edad Antigua (1 – 681). Abarca desde el principio de la Iglesia hasta finales del siglo VII. Se distinguen dos períodos. Desde la fundación de la Iglesia hasta el año 313. Es el tiempo de las persecuciones contra la Iglesia hasta su triunfo con el Edicto de Milán, promulgado por el Emperador romano, Constantino. Del año 313 al 681 la Iglesia se organiza y desarrolla interiormente, protegida por los Emperadores romanos.

Edad Media (681 – 1303). En estos siglos la Iglesia es la cabeza rectora de la civilización occidental, con predominio absoluto en todos los órdenes culturales. Del 681 al 1073, la Iglesia trabaja y lucha para adquirir el prestigio a que aspiraba entre los nuevos Estados occidentales. Del 1073 al 1303, la Iglesia es el centro de la civilización europea. Es el período típico de la Edad Media: la Cristiandad.

De 1303 hasta. finales del siglo XIV sigue el influjo del espíritu cristiano en la sociedad.

Edad Moderna (1303 – 1648). La Edad Moderna es el tiempo de la decadencia del influjo de la Iglesia en la sociedad y también de la reacción espiritual de los mejores de sus hijos contra las ideas anticristianas.

Edad Contemporánea (1648 – hasta nuestros días). Consumada la división de la Cristiandad por la falsa reforma protestante, la Edad Contemporánea se caracteriza por la creciente descristianización de la sociedad y aparece el absolutismo de Estado, que quiere monopolizar todas las actividades, incluso las eclesiásticas.

La Historia de la Iglesia es el conjunto de hechos que muestran su desarrollo externo y su evolución interna.

La Historia externa de la Iglesia comprende su expansión por el mundo, desde la predicación de los Apóstoles hasta nuestros días: persecuciones, triunfos, relaciones con los Estados…

La Historia interna de la Iglesia estudia su organización, su culto, sus sacramentos, su actividad pastoral, el desenvolvimiento doctrinal, la vida moral e intelectual de sus miembros…

La Historia bimilenaria de la Iglesia, analizada desde su perspectiva humana, es similar a cualquier otra historia y, como toda ciencia histórica, está sometida a las leyes de la crítica histórica.

Analizada desde su perspectiva divina, la Historia de la Iglesia es radicalmente distinta a una mera historia humana.

La Historia de la Iglesia se inicia en la Revelación divina. Y, como sociedad divina, influye sobre la sociedad humana, elevándola hasta alcanzar, según frase paulina, ”la instauración de todas las cosas en Cristo”.

La historia de la Iglesia es teología viva, en el sentido más puro y noble del término.