De san José, podemos ubicar poco más de una decena de pasajes bíblicos en los que aparece en las Sagradas Escrituras.
Pasajes bíblicos en los que aparece San José
Fue un humilde carpintero (Mt 13,55).
Estuvo desposado con la Virgen María (Mt 1,18; Lc 1,27)
Fue un hombre justo y trabajador (Mt 1,19)
Fue obediente a la voluntad de Dios (Lc 2,22.27.39)
Tuvo cuatro sueños (Mt 1,20; 2,13.19.22).
Vio nacer al Mesías en un pesebre (Lc 2,7).
Fue testigo de la adoración de los pastores (Lc 2,8-20)
Y también de la adoración de los Magos (Mt 2,1-12)
Asumió con valentía la paternidad de Jesús (Mt 1,21)
Escuchó la profecía que Simeón pronunció sobre Jesús y María (Lc 2,22- 35).
Para proteger a Jesús de Herodes, vivió en Egipto como extranjero (Mt 2,13-18).
De regreso en su tierra, vivió de manera oculta en Nazaret, en Galilea (Jn 7,52; 1,46)
Durante una peregrinación a Jerusalén, la Virgen y él perdieron a Jesús; después lo encontraron en el templo discutiendo con los doctores de la ley (Lc 2,41-50).
D. José Guerra Campos El octavo día Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973
P.: Supuesta la libertad contra la coacción de los demás, pero al mismo tiempo la obligación en conciencia ante Dios, ¿admite o puede admitir la Iglesia que cualquier confesión es buena?
R.: Aquí conviene precisar con mucho cuidado. Cualquier confesión religiosa es buena en la medida que constituye el cauce de la búsqueda noble y sincera del hombre respecto a Dios: respecto a lo que da sentido final y contenido último a la misma vida humana. El Concilio, y la Iglesia desde siempre, han reconocido que las personas que sin culpa buscan a Dios o se ponen en comunicación vital con Él en cualquiera de las confesiones religiosas obran bien, obran mejor que si no lo hiciesen; pero también tienen que reconocer el Concilio y la Iglesia que esas confesiones religiosas humanas son muy imperfectas. Diría yo que son la búsqueda, el tanteo del hombre en la sombra. No hay ninguna confesión religiosa humana que pueda exigir para sí misma un título de superioridad o preferencia.
Lo que sí hay -y ésta es la mente de la Iglesia- es una revelación histórica del mismo Dios. Frente a la llamada de los hombres, a su tanteo en la sombra y en la noche, hay una iluminación o revelación, que es como la respuesta de Dios. Entonces, sin demérito para ninguna religión, respetando su nobleza y sus valores positivos, sin destruirlos, todas ellas quedan asumidas, transfiguradas, perfeccionadas por la respuesta de Dios. Una vez que se conoce esta respuesta de Dios, todo hombre está obligado en conciencia a aceptarla y a ordenar su propia vida según la misma. Por eso la Iglesia sabe y recuerda continuamente que, junto a la proclamación de la libertad interior, debe darse el esfuerzo misionero, la proposición constante (humilde al mismo tiempo) de lo que no es mérito propio de la Iglesia, sino donde Dios, que se ofrece a todos y para todos sirve.
* La Leyenda Negra contra España es una permanente mentira ¡Viva España Católica!
* Eulogio López nos dice: Pasen y vean la pintada ubicada en la M-30: «VIVIMOS EN DEMOMAFIA».
* «Este innoble empecimiento tiene su principal causa en los rencores y odios de carácter religioso» (Vicente Sierra).
* La democracia ha decretado que el aborto es un derecho y la eutanasia otro derecho. Y escribir y legislar esas abominaciones, otro derecho. En la democracia todos son derechos.
* España es la nación que ha influido de manera decisiva en la Historia de la Humanidad. Por ello y por la evangelización de medio mundo quieren destruir nuestra Patria. Vano intento. La estirpe española no se ha agotado.
* El Cardenal Ratzinger dijo al periodista Messori, que si no existiera el purgatorio habría que inventarlo «porque hay pocas cosas, tan humanas, tan universalmente, tan extendidas (en todo tiempo y en toda cultura) como la oración por los propios allegados difuntos».
Cristóbal Colón en la Corte de los Reyes Católicos
Una Epopeya misionera
Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R
V
CATOLICISMO E HISPANIDAD (4)
Organícense para ello los ejércitos de la Acción Católica según las direcciones pontificias, y vayan con denuedo a la reconquista de cuanto hemos perdido, recatolizándolo todo, desde el a b c de la escuela de párvulos hasta las instituciones y constituciones que gobiernan los pueblos.
Esto será hacer catolicismo, es verdad, pero hay una relación de igualdad entre católicos e hispanidad; sólo que la hispanidad dice catolicismo matizado por la historia que ha fundido en el mismo troquel y ha atado a análogos destinos a España y las naciones americanas.
Esto, por lo mismo, será hacer hispanidad, porque por esta acción resurgirá lo que España plantó en América, y todo americano podrá decir, con el ecuatoriano Montalvo: “¡España! Lo que hay de puro en nuestra sangre, de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento, de ti lo tenemos, a ti te lo debemos. El pensar grande, el sentir animoso, el obrar a lo justo, en nosotros son de España, gotas purpurinas son de España. Yo, que adoro a Jesucristo; yo, que hablo la lengua de Castilla; yo, que abrigo las afecciones de mi padre y sigo sus costumbres, ¿cómo haría para aborrecerla?”.
Esto será hacer hispanidad, porque será poner sobre todas las cosas de América aquel Dios que acá trajeron los españoles, en cuyo nombre pudo Rubén Darío escribir este cartel de desafío al extranjero que osara desnaturalizar esta tierra bendita: “Tened cuidado: ¡Vive la América española! Y, pues, contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!”.
Esto será hacer hispanidad, porque cuando acá reviva el catolicismo, volverán a cuajar a su derredor todas las virtudes de la raza: “el valor, la justicia, la hidalguía”; y “los mil cachorros sueltos del león español”, “las ínclitas razas ubérrimas, sangre de España fecunda”, de que hablaba el mismo poeta, sentirán el hervor de la juventud remozada que los empuje a las conquistas que el porvenir tiene reservadas a la raza hispana.
Esto será hacer hispanidad, porque será hacer unidad, y no hay nada, es palabra profunda de San Agustín, que aglutine tan fuerte y profundamente como la religión.
* Imitar a Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda maternal de la Virgen María, ese es el secreto de la santidad.
* Para imitar a Cristo debemos meditar el Evangelio y tener largos ratos de oración con el Señor ante el Sagrario. Nos enseña a practicar las virtudes.
* Ser santos. ¡Hermoso, sublime, ideal! «Dios nos eligió antes de la creación del mundo para que fuéramos santos e irreprochables ante Él en el amor» (Efesios 1, 4).
* En su tercera visita a España, en el marco de la V Jornada de la Juventud, San Juan Pablo II dijo: «No tengáis miedo a ser santos» ¡Esta es la libertad en que Cristo os ha liberado! (Gálatas 5, 1).
* Los que mueren en gracia de Dios pero imperfectamente purificados sufren después de su muerte una purificación (Purgatorio) a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría eterna.
* San Ignacio de Loyola fundador de la Compañía de Jesús dice: «Mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en las Gloria de mi Padre». ¡A conquistar el mundo! ¡Viva Cristo Rey!