* Un niño ha preguntado ¿Por qué no existe el aborto para los mayores?
* Perversión del entendimiento y de la voluntad. No hay la menor duda. El diablo está presente en cada aborto. Satanismo.
* Para disidentes de la Iglesia de buena fe, conocer la historia de la Iglesia, puede ser el punto de retorno a la única Iglesia fundada por Cristo.
* A veces se llama prudencia al respeto humano y a la cobardía.
* Pues bien, el mismo evangelista dice: “Había allí mirándole desde lejos muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, entre ellas María Magdalena y María la madre de Santiago y José” (Mt 27, 55-56). Los “hermanos de Jesús”, pues, no son hijos de la Virgen sino de una mujer llamada María, discípula de Jesús.
* La teología católica se basa en la plenitud de gracia testimoniada en San Lucas 1, 28 para probar la asunción corporal y glorificación de María. En la mujer vestida del sol (Ap 12, 1) ve la teología escolástica la representación de la Madre de Dios glorificada.
* El primer escritor eclesiástico que habla de la asunción corporal de la Virgen María es Gregorio de Tours (594). Se conservan sermones antiguos en honor del tránsito de María. La Iglesia celebra la fiesta del tránsito de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde fin del siglo VII.
* El trabajo espiritual a que llama San Ignacio es luchar contra nuestras afecciones del desordenada para alcanzar la santidad y conquistar todo el mundo para Cristo.
* “Que nos ayude y nos enseñe a ser también nosotros mártires, con o sin derramamiento de sangre. Pero ofrecidos como víctimas y en perfecto holocausto, por la Iglesia y por las almas todas, empezando por las de los jerarcas de turno y nómina” (José Luis Aberasturi).
* Satanás siempre ha querido destruir la Iglesia Católica. Jamás lo conseguirá. Durante dos mil años la Iglesia ha sido “signo de contradicción” y lo será hasta el Juicio Universal.
* La Iglesia Católica es la gran bienhechora de la humanidad.
* El dogma de la Virginidad de María afirma la integridad corporal de María no sólo en la concepción, sino también en el acto de dar a luz a Jesús. Así como un rayo de sol atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo, de la misma manera el Sol de Justicia, Cristo Nuestro Señor, salió del seno de María guardando su integridad virginal.
* La Sagrada Escritura revela implícitamente la virginidad perpetua de María en el relato de la crucifixión cuando Jesús encomienda su Madre a la protección de San Juan: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19, 26). Porque si María hubiese tenido otros hijos, Jesús no hubiera entregado a su Madre a Juan.
* Los “hermanos de Jesús”, de los que habla el Evangelio sólo son parientes de Jesús. Nunca se les llama “hijos de María”. Veamos un ejemplo. El evangelista San Mateo narra un hecho extraordinario de la vida de Jesús y las gentes, asombradas, comentan: “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su Madre no se llama María y sus hermanos Santiago y José?” (Mt 13, 55).
La muerte de Bonifacio VIII en 1303 marca el fin del prestigio medieval pontificio. El rey francés Felipe el Hermoso, instigado por Nogaret, presionó para que se eligiera un Papa distinto de Bonifacio VIII. Su sucesor, Benedicto XI, tuvo un pontificado muy breve (1303-1304). Nogaret presionó desvergonzadamente al Sacro Colegio, hasta que al fin fue elegido Papa Bertrand Got, arzobispo de Burdeos, que tomó el nombre de Clemente V (1305-1314).
El nuevo Papa rehusó trasladarse a Italia, cuya situación social le causaba temor, y decidió que su coronación tuviera lugar en Lyon, donde fijó su residencia. El año 1309 se trasladó a Aviñón, donde vivió hasta su muerte.
Durante más de setenta años los Papas residirían en Francia. Este período del Pontificado aviñonés ha sido llamado »segunda cautividad de Babilonia» y »cautiverio de Aviñón» (1305-1378).
Las consecuencias de esta decisión fueron tristísimas. Roma y los Estados pontificios quedaron en manos de facciones y partidos. Los Papas se rebajaron a meros instrumentos de la política de una nación, Francia. Para contribuir a los nuevos gastos de la Curia pontificia se establecieron nuevos sistemas de impuestos que hicieron odioso al Romano Pontífice.
Clemente V, intachable en su vida privada, fue prototipo de la debilidad frente a los poderes políticos. No cedió en puntos dogmáticos, pero sus debilidades causaron daños irreparables a toda la Iglesia. Murió en 1314.
– PAPAS DE AVIÑÓN
La elección del nuevo Papa, sucesor de Clemente V, fue muy complicada. Sólo después de más de dos años salió elegido Juan XXII (1316- 1334), francés. Hombre enérgico, de gran capacidad de trabajo y dotes de mando, pero que no poseía el tacto y la comprensión necesaria para acomodarse a las personas y a las circunstancias. También estuvo muy influenciado por la política francesa. En teología defendió la opinión personal y privada de que las almas sólo alcanzarían la visión beatífica después del juicio universal, pero se retractó antes de su muerte.
Su sucesor, Benedicto XII (1334-1342), era monje cisterciense, de carácter sencillo, amigo apasionado de la paz. No cayó en el nepotismo, verdadera plaga de los Pontífices de este tiempo; pensó volver a Roma, pero la situación caótica de los Estados pontificios le acobardó. Comenzó la construcción del palacio pontificio de Aviñón, que afianzó la estancia de los Papas en esta ciudad francesa.
El nuevo Papa, Clemente VI (1342-1352), hombre de gran erudición y prudencia natural, pero amigo del boato, se dejó arrastrar por completo por la influencia francesa. Terminó el palacio de los Papas y compró terrenos en sus contornos, creando un pequeño Estado del Papa.
Inocencio VI (1352-1362), hombre sencillo y pacífico, realizó empresas notables. Su defecto principal fue el nepotismo y la sujeción excesiva a la política francesa, defecto crónico en los Papas de Aviñón. Durante el Pontificado de Inocencio VI, el cardenal español Egidio de Albornoz reconquistó y reorganizó los Estados pontificios, sometidos por el fanático Cola de Rienzo.
El primer Papa que volvió a Roma, en 1367, fue Urbano V (1362-1370), por los ruegos de Santa Brígida. Trabajó con decisión y energía en la reforma de diversos abusos eclesiásticos y suscitó la Cruzada que terminó con la conquista de Alejandría en 1367.
Muerto el cardenal Albornoz, los partidos volvieron a resucitar los desórdenes y tumultos en Roma. El Papa se dejó convencer por los partidarios de Aviñón y volvió a la ciudad de Aviñón en otoño de 1370, donde murió el 19 de diciembre del mismo año. Se cumplió así la profecía de Santa Brígida.
El sucesor de Urbano V, que tomó el nombre de Gregorio XI (1370-1378), era sobrino de Clemente VI. Ante la intervención de la República de Florencia en Roma, el Papa lanzó el entredicho contra Florencia. Santa Catalina rogó a Gregorio XI que volviera a Roma. El Papa volvía a Roma el año 1377. Pensó volver a Aviñón, pero su repentina muerte, en marzo de 1378, lo impidió. Desde entonces los Papas han vivido en Roma.
LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA, ¿PATINAZO O PLAN ORGANIZADO? (VIII)
Programa lanzado desde 1788
Todo esto se encuentra confirmado y precisado en la masa reveladora de los panfletos publicados desde 1788 al principio de 1789. No encontramos más en esta masa que reverencia y adhesión a la monarquía y frecuentemente consideración, a veces incluso afectuosa, hacia la aristocracia (como ocurre de parte del futuro revolucionario Isnard). Pero se repiten sin descanso los ataques violentos e incluso groseros contra la Iglesia, el clero y las “mentiras religiosas”. A los curas de pueblo los califican groseramente de “palurdos educados y alimentados en el seno de la crápula”. Los miembros de las órdenes religiosas no son mejor valorados: “Son el escándalo de nuestras ciudades y nuestros campos, se hacen un juego con el adulterio, la sedición, los robos, e inundan sus odiosas guaridas con un torrente de iniquidad”. En cuanto a los obispos, “no alcanzan el episcopado más que por el crimen, lo ejercen solamente con el escándalo”. De todas maneras, ¿qué es el clero sino un “cuerpo que está en el Estado sin sostener al Estado, que reconoce como jefe a un extranjero frente al cual prefiere denominarse esclavo antes que reconocer que debe algo a su príncipe?”. En consecuencia, se hace un llamamiento, también aquí, a los príncipes, con el fin de “prohibir la entrada en sus Estados a estos soldados del Papa, a estas bandas de holgazanes que los roen y los desgarran”.
Y el programa es lanzado desde 1788 o principios de 1789, con precisión, de las medidas de destrucción del catolicismo que hemos visto puestas en práctica, como tarea prioritaria desde mediados de 1789 hasta 1792.
La usurpación de los bienes de la Iglesia es exigida: “¿Quién es el verdadero propietario de los bienes eclesiásticos? La nación”. Igualmente es exigida la extinción de las órdenes religiosas y la supresión del impuesto de la Iglesia, el diezmo. “Todos los monjes y religiosos de ambos sexos serán suprimidos como parásitos devoradores de los bienes de la Nación; lo mismo ocurrirá con el diezmo eclesiástico, como destructor de la agricultura, primera rama de las riquezas nacionales”. Porque, “una vez que los eclesiásticos habían adquirido la confianza del pueblo por sus hipocresías y el fanatismo crédulo que infundían en las almas, el velo se levantó: reconocieron que las mentiras religiosas no se podían mantener sin riquezas”. Lo que va a ser la Constitución civil del clero, también es reivindicado, programado: “La elección de los obispos pertenece a la Nación”. Los reveladores textos que acabamos de citar los hemos sacado de dos panfletos que no se encuentran en la Biblioteca Nacional de París y que, por lo tanto, son desconocidos por los historiadores: La Iglesia galicana, fechado el 10 de marzo de 1789, y El diablo en el agua, bendita, igualmente de la primavera de 1789.
* El estudio de la historia de la Iglesia es de vital importancia en estos tiempos de confusión y calumnias.
* La ley del aborto es una perversión del criterio. Satanás está detrás de esos asesinatos que claman al Cielo.
* Sabed que el yugo de Cristo es suave. Y que sólo en Él tendremos el ciento por uno, aquí y ahora y después la vida eterna. ¡No tengáis miedo a ser santos!
* “Los españoles nada cree seguro sino lo que emana de la Cátedra de San Pedro; por cuyo glorioso proceder adquirió España una reputación inmortal, y los copiosos frutos de una incorrupta y pura fe” Benedicto XIV).
* “Lo concebido en ella viene del Espíritu Santo” (Lc 1, 34). “El ángel Gabriel fue enviado por Dios… a una Virgen… y el nombre de la Virgen era María” (Lc 1, 26). “Estando desposada María, su madre, con José, antes de que conviviesen, se halló haber concebido María del Espíritu Santo” (Mt 1, 18).
* La Iglesia ha declarado dogma de fe que María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto.
* El concilio de Letrán del año 649, presidido por el Papa Martín I, recalcó los tres momentos de la virginidad de María cuando enseñó que: “la Santa y siempre Virgen María… concibió sin semilla y por obra del Espíritu Santo al mismo Dios Verbo propia y verdaderamente… incorruptiblemente le engendró, permaneciendo Ella, aun después del parto, en su virginidad indisoluble”.