Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Hispanoamérica. La verdad

Hispanoamérica. La verdad 159

24 lunes Feb 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (14)

Hispanoamérica, “unida a la sombra de la Cruz y al amparo de la verdad”, aportará un elemento más a la paz universal (3)

Nuestra Señora de Copacabana - BoliviaA un grupo de pueblos de la Hispanidad, unidos por razones circunstanciales, hablaba Pío XII de “ejemplar hermandad de naciones que tienen un vínculo común”. Se ve a las claras que el Papa favorece todo lo que es unión, porque sabe que es fuerza constructiva. Con tal, a no dudarlo, que se trate de unión en la Verdad católica, donde únicamente se puede encontrar auténtica fraternidad, como él mismo añade.

“Con vosotros están vuestros hermanos venezolanos…, hijos todos de un país de recursos inagotables, de juventud pujante y de un gran porvenir, que dependerá no poco de la parte que en su organización política, intelectual, económica y social se conceda a los eternos principios de la verdad cristiana, siempre presentes en todos los momentos de vuestra historia.

Y con nuestros amadísimos hijos venezolanos, los de Colombia y Perú, los de Bolivia, Ecuador y Panamá, en ejemplar hermandad de naciones que tienen un vínculo común; y con vosotros, las naciones bolivarianas, los representantes de otras muchas europeas y americanas, de la vieja Madre Patria, unidos todos ante un altar, como si quisierais proclamar que solamente ahí es posible una auténtica fraternidad”.

(Radiomensaje al II Congreso Eucarístico Bolivariano, 16-XII-1956).

Pío XII no perdía ocasión de inculcar la licitud y aun la conveniencia de esta solidaridad entre países hermanos. Solidaridad que la misma naturaleza y los hechos providenciales de la Historia han fundamentado, y que, como natural y humana, si está bien orientada, no puede ser sino buena, santa y bendecida por Dios. “Santa y justa hermandad” la llamada el Pontífice en una casual circunstancia en que tuvo ocasión de hablar a diferentes grupos venidos de España y América, y reunidos para escuchar la palabra del Pastor Supremo de la Iglesia.

“Estáis presentes también los peregrinos venidos de España, los hijos de ese pueblo, cuya fe y cuyo fervor se diría que el nuevo Beato ha mirado desde el Cielo con predilección especial, premiándole con numerosas gracias, dos de las cuales son precisamente las que han servido para glorificarle, verificadas en las afortunadas personas de dos buenos hermanos españoles…

Y al lado vuestro, en justa y santa hermandad de apellidos, de lengua y de fe, saludamos igualmente a los peregrinos hispanoamericanos, hijos también de jóvenes pueblos cristianos, esperanza de la civilización y de la Iglesia”.

(A los peregrinos hispanoamericanos que asistieron a la beatificación del Hermano Benildo, 5-IV-1948).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 158

17 lunes Feb 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (13)

Hispanoamérica, “unida a la sombra de la Cruz y al amparo de la verdad”, aportará un elemento más a la paz universal (2)

Dios del UniversoEste enlace de pueblos—acaba de decirnos el Papa—será “un elemento de paz en el mundo”. En efecto, la unión hispánica, fundada de hecho y de derecho no en el racismo egoísta, sino, sobre todo, en la religión generosa y en la cultura universal, y destinada no a guerrear por los bienes de esta tierra, sino principalmente a luchar por los bienes más elevados del Reino de Dios en el mundo—como se desprende de la Historia y de la esencia misma de la Hispanidad—, no puede constituir un peligro ni un desdoro para el resto de los hombres, sino al contrario, una benéfica aportación para todos los países de buena voluntad.

Por todo ello, Pío XII ha podido relacionar estrechamente la maternidad de España católica, engendrando a la fe a “multitud de naciones” con su vocación a trabajar en favor de la comunidad internacional de todos los pueblos (318).

(318) Ya en 1951, Pío XII enlazaba, en su discurso al Embajador Castiella, la misión de España como factor de paz en la comunidad internacional, con su obra creadora de pueblos: “No puede existir la menor duda acerca del puesto que, en esta lucha (por la paz), trabada con los más nobles fines, le corresponde a España”. Y Su Santidad corroboraba esta verdad con el recuerdo de la actuación pacífica de España en América (cf. 13-XI-1951).

Muestra así la Cátedra Romana que la Hispanidad no está reñida con otras uniones que vínculos reales y legítimos ha establecido entre otros pueblos, como, por ejemplo, la unión latina, o la unión europea, o, en fin, la comunidad internacional.

“Entre los pueblos preparados y llamados a esta labor en favor de la Comunidad Internacional, España ocupa un lugar preeminente. El catolicismo que ha vivido a través de su historia y el espíritu de renovación con que ahora lo desenvuelve; su fidelidad a las enseñanzas de la Cátedra de Pedro; la difusión de la verdadera fe entre multitud de naciones; ser patria de Francisco de Vitoria y Suárez, de los grandes teólogos juristas del siglo XVI, que supieron enseñar y aplicar, como no lo hicieron otros, las normas del derecho internacional, son motivos para que en la hora presente, de acuerdo con su pasado, continúe trabajando con eficacia y generosidad de ánimo en la urgente empresa de la unión de los pueblos. El Augusto Pontífice, al exhortarles a proseguir…”

(Carta de Mons. Dell’Acqua, en nombre de Su Santidad, a la XVII Semana Social Española, 5-VI-1957).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 157

10 lunes Feb 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (12)

Hispanoamérica, “unida a la sombra de la Cruz y al amparo de la verdad”, aportará un elemento más a la paz universal (1)

“Si los siglos pasados señalan a los pueblos sus caminos, faltaríamos a nuestra misión histórica si no hiciéramos hispanidad.

Y esta es, americanos y españoles, la ruta que la Providencia nos señala en la Historia: la unión espiritual en la religión del Crucificado”.

(Cardenal Gomá, 12-X-1934).

Soldado abrazado al CrucifijoHemos seguido, vivamente atraídos por la espléndida doctrina pontificia, la exposición de los estrechos vínculos que ligan entre sí a las naciones herederas de la colonización española.

Estos lazos son reales, lo hemos visto, y los llevan las naciones hispánicas incorporadas a lo más profundo de su organismo nacional. El fundamento primordial de la unidad hispanoamericana, que es la fe, pertenece a la misma esencia de los pueblos que la integran; y por lo tanto la solidaridad objetiva de los pueblos de habla española existe ya. Sólo se necesita que esos pueblos, si han de hacer en común algo grande por el reinado de Dios, se percaten de su unidad. No han de crear los vínculos que los aten entre sí; solamente han de caer en la cuenta de que esos vínculos los hacen hermanos de otros pueblos de la tierra.

¿Advertirán un día esas naciones en los lazos que las unen? La Hispanidad “material” de hoy ¿habrá de tomarse mañana en Hispanidad “formal”, es decir, unida con unión consciente, buscada y amada?

Parecería que en los arcanos de Dios está escrito que tal unión ha de llegar. Lo exige la Historia, lo exige la contextura de los pueblos hispánicos, lo pide la humanidad, deseosa ya de elementos de paz.

Pablo Antonio Quadra escribía acertadamente:

“Si no estamos destinados para construir una era histórica, para escribir sobre el mundo una página nueva, ¿para qué una sola lengua y una sola verdad en tantos millones de hombres? ¿Es que el Destino va a sembrar tanta fuerza para cosechar por los siglos de los siglos la dispersión absurda de dos continentes ligados en lo más profundo de sus culturas? ¿Dónde sino en la Hispanidad imperial están los signos de vida para hacer saltar la esperanza de la historia en estos momentos en que se liquida y derrumba una época larga y nefasta?”.

Y el Papa Pío XII, ¿qué opina de esta unión? Creemos manifiesto—afianzados en sus mismos textos, que a continuación citaremos, y en su manera toda de hablar a Hispanoamérica—que el avisado Pontífice preveía como históricamente necesaria esta unión moral de los pueblos hispánicos y la deseaba sinceramente como elemento providencial para la restauración del mundo cristiano. Sus palabras a los pueblos de la Hispanidad, a los que llama siempre con el significativo nombre de “naciones hermanas”, y cuyo conjunto es, en sus labios, la “comunidad hispánica”, lo prueban.

En esta unión consciente del bloque católico más importante del mundo, el Papa buscaba seguramente un apoyo para la Iglesia en los tiempos difíciles que amenazan. Sus palabras suponen, además, que tal unión sería un apreciable factor de paz; paz que fue el ideal de toda la vida del “Pastor Angélicus”.

Estas ideas sobre la unión hispanoamericana, Pío XII las manifestó claramente en varias ocasiones. Es notable, en este sentido, la alocución que dirigió a un grupo de alumnos ibero-americanos, que estudiaban, en fraternal alianza, en la nueva Universidad de Méjico.

El Papa, al mismo tiempo que enaltece la actual unión entre los estudiantes, expresa sus augurios para que esa unión se consolide y estreche el día de mañana, y sea prenda segura de la unión más amplia que debe reinar entre las naciones nacidas de la epopeya del siglo XVI.

“Pero vuestra naciente Universidad, aun habiendo hallado acogida en el hospitalario suelo mejicano, no abre solamente sus puertas a los dignos hijos de aquella generosa nación, sino que se ofrece como madre a toda esa gran familia de pueblos que se llaman iberoamericanos, todos, para honor suyo, miembros de la gran comunidad católica… Ojalá que la fraternidad, nacida en los bancos de la clase y en toda la simpática vida estudiantil, crezca luego y se consolide entre vosotros, formando esos vínculos que han de unir todavía más a vuestras naciones al amparo de la verdad y a la sombra de la Cruz, aportando así un elemento más a esa paz universal tan anhelada”.

(Discurso a un grupo de estudiantes de la Universidad Iberoamericana de Méjico, 16-I-1957).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 156

03 lunes Feb 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (11)

“Un continente que es la esperanza de la Iglesia” (2)

Los países hispanoamericanos—dijo también en 1936 el futuro Papa Pío XII—, donde hierve y aletea un vivo espíritu de fe y de piedad, son “tierras fecundísimas de sublimes esperanzas”.

“Saludo a los representantes de los pueblos de lengua española, así a los de la en estos momentos martirizada y siempre gloriosa madre patria, como a los países del continente americano, tierras fecundísimas de sublimes esperanzas, donde vive y aletea el vivo espíritu de fe y de piedad, del cual fue tan espléndida revelación el Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires. Que si hay tierras donde se ensaña la persecución, recordad que en el gran libro de la vida el catálogo de los mártires y de los confesores de la fe no está todavía terminado a los ojos de Dios, que vela y espera y mide el tiempo y la hora de la lucha y del triunfo”.

(Discurso del Cardenal Pacelli, Secretario de Estado, al II Congreso Internacional de Periodistas católicos, 25-IX-1936).

La Virgen de la Caridad del Cobre - Patrona de CubaY el Papa añade más. No sólo, la Iglesia, sino la Humanidad entera, ante el peligro de las bárbaras irrupciones de los sin Dios, confía en las reservas espirituales, humanas y materiales del Nuevo Mundo.

“…el interés singular que es justo conceder a todas las actividades de este Nuevo Mundo, en cuyas reservas espirituales, humanas y materiales tantas esperanzas coloca la Humanidad, Nos ha movido, amadísimos hijos,…no sólo a seguir con la más viva atención vuestros trabajos, sino también a acceder a vuestros piadosos deseos de que fuese una palabra Nuestra la que clausurase vuestra Asamblea”.

(Radiomensaje al V Congreso de la Confederación Interamericana de Educación Católica, reunido en La Habana, 12-1-1954.)

Al pensar en el porvenir—concluye Pío XII—no hay quien no vuelva los ojos confiados a esa queridísima América que habla y reza en español.

“Desde que vuestro Colegio, retornadas al cauce las aguas después de los horrores de la guerra, ha podido emprender de nuevo su vida ordinaria, nunca se había visto una ordenación semejante por su variedad y número; una ordenación que abrace tantas naciones de esa queridísima América, que habla y reza en español, desde el fidelísimo Méjico hasta la prometedora Argentina; desde las tierras continentales que recuerdan esos viejos países de firme tradición católica, como Colombia, Venezuela, Uruguay y Ecuador, hasta las tierras insulares más o menos remotas, como Santo Domingo y Filipinas, pasando por ese nudo vital, que es Centroamérica, bien representado esta vez por Honduras. Mundo inmenso, lleno de promesas en todos los sentidos, y hacia el que no hay quien no vuelva los ojos al pensar en el porvenir”.

(Exhortación a los alumnos del Pontificio Colegio Pío Latino Americano, 5-IV-1956).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica. La verdad 155

27 lunes Ene 2020

Posted by manuelmartinezcano in Hispanoamérica. La verdad

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Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (10)

“Un continente que es la esperanza de la Iglesia”

“El futuro de la Iglesia en los extensos territorios latino-americanos se revela rico de inefables promesas”.

(Juan XXIII, 25-III-1960).

Nuestra Señora de los Ángeles - Costa Rica

Hoy día no hay persona consciente de las leyes de la evolución histórica que deje de ver la futura potencia de Iberoamérica. Integrada por países jóvenes en plena expansión demográfica y económica, está, a no dudarlo, llamada a jugar un papel importante en los destinos humanos. Sus reservas minerales son extraordinarias. Sus producciones, variadas y fecundas. Y el desarrollo industrial—condicionado, en general, a la abundancia de materias primas—se revela prometedor para aquellas tierras de suelo y subsuelo riquísimos. No es, pues, de extrañar que a la sombra de tan abundantes fuentes de prosperidad, la población hispanoamericana crezca a un ritmo vertiginoso. En comparación, sobre todo, con otras naciones más o menos estacionarias, su desarrollo demográfico alcanza cada día cifras más impresionantes (312).

(312) América latina que en 1920 albergaba solamente a 92 millones de habitantes, en 1955 había alcanzado los 170 millones, calculándose que para fines del siglo contendrá la enorme cifra de 600 millones, si continúa en la progresión iniciada. Sólo Argentina puede fácilmente sostener con la riqueza agrícola, explotada convenientemente, 100 millones de hombres. Y la fertilísima cuenca del Amazonas, una vez desbastada de sus selvas vírgenes, sería capaz de mantener a varios centenares de millones de hombres.

Todo ello hace que ese grupo de naciones estén en vías de alcanzar un puesto considerable en el concierto de las naciones. Al rumbo, pues, de ideas y sentimientos que adopte el bloque hispanoamericano irán ligados grandes intereses de civilización y de cristianismo.

Pero, por dicha para la Iglesia, esas naciones son “todas católicas”, como el Cardenal Ruffini, Arzobispo de Palermo, hacía observar hace poco a un redactor de La Stampa que se interesaba por la solución del problema comunista.

“Ustedes los periodistas hablan poquísimo de España. Parece que quieren ignorarla a posta. Sin embargo, considerarla como amiga podría ser una valiosa ayuda contra el comunismo. No olviden que veinte naciones hablan lengua española, y que esos pueblos son todos católicos”.

De esta importancia del bloque iberoamericano nace el especial cuidado que han mostrado los Vicarios de Jesucristo hacia aquellos jóvenes Estados. Pío XII, en particular, cifraba grandes esperanzas en el esplendoroso porvenir católico de la Hispanidad. Hacia ella volvía su mirada confiada. Las inmensas energías, del bloque hispano, animadas por su profunda fe, le eran una prenda segura del puesto de Hispanoamérica en la lucha de orden espiritual que se trama actualmente en el mundo.

Y ello, añadamos, no impedía al Papa hacerse cargo de los problemas que esa América entraña, y que señaló muy bien en la carta “Ad Ecclesiam Christi” (29-VI-55) y en el discurso al II Congreso del apostolado seglar (5-X-57), así como en la exhortación a los alumnos del Pontificio Colegio Pío Latino Americano (5-IV-56).

Estos problemas—que constituyen acuciantes peligros—provienen todos de la escasez de clero, y de sus tristes consecuencias: la ignorancia religiosa, la superstición, el materialismo práctico, el anidamiento de la masonería y el fácil proselitismo de protestantes y comunistas.

Pero, a pesar de todo ello, Pío XII confía que, debidamente ayudada, América sabrá sacar del tesoro de su tradición católica las energías necesarias para superar la crisis. El Papa, fundado en esta esperanza, anuncia incansablemente un luminoso porvenir. Así, por ejemplo, el Paraguay le aparece como “centro de un continente que es la esperanza de la Iglesia”.

La misma idea la encontramos en el radiomensaje a Costa Rica: “El mundo americano de lengua española, tan rico en promesas para la Iglesia”.

“Ha permitido la Divina Providencia que, a pesar de no ser ya escasos los lustros que desde esta Silla de Pedro hemos visto desfilar, y a pesar igualmente de haber sido tan numerosas las veces que hemos podido enviar Nuestra palabra a ese, mundo americano de lengua española, tan rico en promesas para la Iglesia, hasta hoy no se haya ofrecido una ocasión propicia para dirigirnos a vuestra patria amadísima”.

(Radiomensaje al II Congreso Eucarístico Nacional de Costa Rica, reunido en San José, 28-IV-1955.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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