Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

La Hispanidad, firme y prometedora realidad (11)

“Un continente que es la esperanza de la Iglesia” (2)

Los países hispanoamericanos—dijo también en 1936 el futuro Papa Pío XII—, donde hierve y aletea un vivo espíritu de fe y de piedad, son “tierras fecundísimas de sublimes esperanzas”.

“Saludo a los representantes de los pueblos de lengua española, así a los de la en estos momentos martirizada y siempre gloriosa madre patria, como a los países del continente americano, tierras fecundísimas de sublimes esperanzas, donde vive y aletea el vivo espíritu de fe y de piedad, del cual fue tan espléndida revelación el Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires. Que si hay tierras donde se ensaña la persecución, recordad que en el gran libro de la vida el catálogo de los mártires y de los confesores de la fe no está todavía terminado a los ojos de Dios, que vela y espera y mide el tiempo y la hora de la lucha y del triunfo”.

(Discurso del Cardenal Pacelli, Secretario de Estado, al II Congreso Internacional de Periodistas católicos, 25-IX-1936).

La Virgen de la Caridad del Cobre - Patrona de CubaY el Papa añade más. No sólo, la Iglesia, sino la Humanidad entera, ante el peligro de las bárbaras irrupciones de los sin Dios, confía en las reservas espirituales, humanas y materiales del Nuevo Mundo.

“…el interés singular que es justo conceder a todas las actividades de este Nuevo Mundo, en cuyas reservas espirituales, humanas y materiales tantas esperanzas coloca la Humanidad, Nos ha movido, amadísimos hijos,…no sólo a seguir con la más viva atención vuestros trabajos, sino también a acceder a vuestros piadosos deseos de que fuese una palabra Nuestra la que clausurase vuestra Asamblea”.

(Radiomensaje al V Congreso de la Confederación Interamericana de Educación Católica, reunido en La Habana, 12-1-1954.)

Al pensar en el porvenir—concluye Pío XII—no hay quien no vuelva los ojos confiados a esa queridísima América que habla y reza en español.

“Desde que vuestro Colegio, retornadas al cauce las aguas después de los horrores de la guerra, ha podido emprender de nuevo su vida ordinaria, nunca se había visto una ordenación semejante por su variedad y número; una ordenación que abrace tantas naciones de esa queridísima América, que habla y reza en español, desde el fidelísimo Méjico hasta la prometedora Argentina; desde las tierras continentales que recuerdan esos viejos países de firme tradición católica, como Colombia, Venezuela, Uruguay y Ecuador, hasta las tierras insulares más o menos remotas, como Santo Domingo y Filipinas, pasando por ese nudo vital, que es Centroamérica, bien representado esta vez por Honduras. Mundo inmenso, lleno de promesas en todos los sentidos, y hacia el que no hay quien no vuelva los ojos al pensar en el porvenir”.

(Exhortación a los alumnos del Pontificio Colegio Pío Latino Americano, 5-IV-1956).