Isabel
Democracia moderna
El Cardenal expresa una valiosa reserva respecto a la democracia contemporánea. Comienza diciendo que si la democracia excluye a la religión deja de ser algo bueno para la gente. Observa cómo la verdadera democracia no puede consistir en la regla arbitraria de una mayoría: “Sin una referencia cristiana, ignorando a Dios, la democracia se vuelve una especie de oligarquía, un régimen elitista y desigual. Como siempre, el eclipse de lo divino equivale al desgaste de lo humano”. (Ignacio Barreiro – VERBO)
Nacimiento del ensayismo
De la misma forma, ve en Eugenio D’Ors y la denominada Escuela Romana del Pirineo otro de los caminos intelectuales que confluyen en el falangismo, sobre todo con las figuras de Rafael Sánchez Mazas y Pedro Mourlane Michelena, a quienes se debe «el nacimiento del ensayismo divagatorio, lleno de alusiones culturales, refinado e intelectual», donde, según él, resulta perceptible «cómo la cultura puede convertirse en una implícita defensa de los valores de una clase amenazada: en una nostalgia burguesa, no por última vez refugiada en el mito europeísta». (Pedro Carlos González Cuevas – RAZÓN ESPAÑOLA)
La mujer
Edith Stein
Pero encontramos en la vida de los hombres, que han seguido un camino así de extraordinario, precisamente un medio de estar seguros de la voluntad de Dios, que hasta ahora todavía se había olvidado. Esta es la obediencia frente a un visible representante de Dios, un guía espiritual. Según todo lo que nos deja sentir una experiencia personal y una historia del plan de salvación divina, el método del Señor es formar a los hombres por medio de los hombres.
Merecedores de castigos (108)
Hemos entrado en el tema de los castigos ajenos. Vale la pena meditar en ellos. Primero: Deberíamos pensar que nosotros somos merecedores de castigos semejantes. Jesús lo dijo claramente recordando el derrumbe de la torre de Siloé. ¿Juzgáis que estos infelices eran los únicos deudores a Dios por sus pecados? También vosotros sois deudores al Señor y si no os convirtiereis a penitencia, así como aquellos han sido castigados lo seréis también vosotros. (Jaime Solá Grané)
Orden social y político
Se trata pues, de que la sociedad, en su organización natural, es decir, por este orden, familia-gremio-municipio, sea la fuente del orden social y político, evidentemente siempre con el referente moral que supone la religión. De esa manera se permite que el bien común sea realmente común. Y ello empezando por la propiedad, que es el nivel más básico de la organización económica de las familias. (Javier de Miguel – VERBO)
Matrimonio civil
Pío IX: “Disponga el poder civil de los efectos civiles que se derivan de las bodas; pero deje a la Iglesia regular su validez entre cristianos. Parta la ley civil de la validez o invalidez del matrimonio como sea determinado por la Iglesia; y arrancando de este hecho, constituir el cual está fuera de su esfera, disponga entonces de los efectos civiles”. Esta es la buena teología. Y no ha cambiado, a pesar de la prensa y los pregoneros del matrimonio civil, en nuestros días. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)
Soledad absoluta
Es cierto que las distintas personas poseen esta inclinación con distintas intensidades y la concretan de diversas formas, pero es de la experiencia común que, por un lado, la soledad absoluta, que es de carácter psicológico y moral, es de los peores males que puede padecer el ser humano y, por otro, que el hombre tiende a vivir en compañía, porque teniendo compañeros puede proveer mejor sus necesidades, pero sobre todo porque viviendo con ellos puede hacerles el bien. (José Luis Widow Lira – VERBO)
El iusnaturalismo tomasiano tiene la gran ventaja de que, siguiendo la experiencia, funda la ley natural en las inclinaciones que se hallan en todos los hombres. Por esto, aunque teóricamente la concepción ética tomasiana ha sido puesta hoy en entredicho, sigue siendo la ética que más se practica. Los hombres tienen ciertos fines de su vida que están inscritos en su naturaleza y tienen una inclinación hacia ellos, porque su olvido coincide con la destrucción de la vida humana o, al menos, con la contracción de la humanidad sobre sí misma. El conocimiento de esas inclinaciones y sus fines conduce a la formulación de los preceptos de la ley natural. (José Luis Widow Lira – VERBO)
Hablando del mundo contemporáneo, observa el autor que “el alejamiento de Dios es causado no por el razonamiento sino por la voluntad de separarse de Él”. La búsqueda de una independencia absoluta por parte del hombre le hace rechazar reglas y principios éticos y es causa de múltiples males: “La moralidad, el amor, la libertad, la tecnología y la ciencia no son nada sin la presencia de Dios. El hombre puede concebir las obras más maravillosas, pero éstas serán meros castillos de arena e ilusiones efímeras si no están relacionadas con Dios”. (Ignacio Barreiro – VERBO)
La ley natural para santo Tomás no es el único principio de los actos humanos. Ellos también dependen de la virtud. En esto tiene razón Adela Cortina cuando señala que la convivencia humana no es posible sin que los hombres posean ciertas características o hábitos. Esos hábitos, que podemos llamar francamente virtudes, a la vez que perfeccionan las actividades correspondientes, son también su fin, pues corresponden al desarrollo y despliegue de lo que identifica una vida humana. (José Luis Widow Lira – VERBO)
Refiriéndose a la distorsionada noción contemporánea de la misericordia, el cardenal Sarah observa que muchos esperan que “Dios vuelque su misericordia sobre ellos a pesar de que permanecen en el pecado…”, afirmando que el pecado destruye en nosotros las energías de la vida divina, que no pueden ser injertadas sobre la nada. Este error se basa en el subjetivismo, y el autor critica la Iglesia de nuestros tiempos por no entender el problema, enfatizando que la misma debe redescubrir su visión. (Ignacio Barreiro – VERBO)