Montserrat
Silencio y calma
Al día siguiente estaba ya en mi querida Vilna. Oh, cómo me sentía feliz de haber vuelto a nuestro convento. Me parecía como si entrara otra vez, no dejaba de alegrarme del silencio y de la calma gracias a las cuales el alma se sumerge en Dios tan fácilmente, todos le ayudan en esto y nadie estorba. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)
La libertad existe
Por lo mismo, se trata de una libertad que, como ya se dijo, entra en colisión con la ley y el derecho. Estos aparecen como limitaciones de la libertad. La voluntad libre es fundamento de la moral individual, al revés de la concepción clásica, donde ella se ordena al bien y por eso no determina desde sí misma las leyes, sino que se sujeta a ellas. En la concepción clásica, la ley y el derecho son anteriores al acto de la voluntad. En la concepción negativa de la libertad es la voluntad la causa total de la ley y el derecho. Por supuesto, ya no podrá ser simplemente la libertad individual quien haga esto. Pero el hecho es que, sea la individual sea la estatal, se trata de una voluntad que no se subordina a nada. (José Luis Widow – Verbo)
Configurar el futuro
Un estado de hecho no se traduce automáticamente en un estado de derecho, entre otras razones no menos graves porque las leyes tienen por cometido configurar el futuro conforme a las exigencias de la realidad, no sólo legitimar una configuración ya dada. Antes de pasar al nivel de las normas a partir de ciertos hechos, deben analizarse éstos en todas sus vertientes, precisar sus causas profundas y las posibles soluciones radicales a la problemática que plantean. Resulta demasiado fácil para ser exacto dar por supuesto que la única solución viable a los matrimonios todos radica en la liberalización del divorcio. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)
Abolengo infernal
¿Acontece esto con el Liberalismo? Presentóse envuelto con el disfraz de meras formas políticas; pero éste fue ya desde el principio tan transparente, que muy ciego hubo de ser quien no le adivinó al ruin disfrazado toda su perversidad. No supo contenerse en los embozos de la mojigatería y del pietismo con que le envolvía alguno que otro de sus panegiristas; rompió al momento por todo, y anunció con siniestros resplandores su abolengo infernal. Saqueó iglesias y conventos; asesinó Religiosos y clérigos, dio rienda suelta a toda impiedad; hasta en las imágenes más venerandas cebó su odio de condenado. Acogió al momento bajo su bandera a toda la hez social; fue su precursora y aposentadora en todas las partes la corrupción calculada. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)
Autodeterminación
La libertad de expresión viene así a coincidir con la realización de la autodeterminación. Por tanto, son reconocidos de modo absurdo (aunque coherente) como “derechos”, a los que se garantiza la plena disponibilidad y el pleno goce, las “cosas” más diversas: del aborto procurado a cargo de los sistemas sanitarios nacionales a la fecundación artificial, del “derecho” a la pornografía al incesto, del cambio de sexo al suicidio asistido… Podrían multiplicarse los ejemplos. (Danilo Castellano – Verbo)
Tarea imposible
Porque defender el parlamentarismo monárquico contra el parlamentarismo republicano sin apelar para nada a la Monarquía representativa tradicional es tarea imposible, como lo demuestran evidentemente los doctores constitucionales cuando, por medio de un vulgar sofisma, procuran hacer de la Monarquía histórica y la revolucionaria una misma institución, con el propósito de atribuir a la segunda las glorias y prestigios de la primera. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)
La ideología determina
Contra toda evidencia de que el machismo es una actitud marginal, extremadamente minoritaria, generalizadamente condenada y, por ello sin peso real en nuestra sociedad, la ideología decide que es la causa esencial de esa infamia que es la violencia contra las mujeres. La ideología determinó que el machismo anidaba en el matrimonio. Y la ideología destruyó el matrimonio. La ideología determinó que el machismo se transmitía en la familia. Y la ideología destruyó la familia. La ideología determinó que el modelo de enseñanza escolar era machista. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)
“Las ideologías son siempre fáciles, simples y publicitarias”, escribe Fernández de la Mora, añadiendo más adelante que “no tienden a ir concretándose, matizándose y desarrollándose, como las disciplinas científicas, sino por el contrario, a concentrarse en vocablos clave, de contenido cada vez más general y extremoso”. Pues bien, podemos decir que “machista” es uno de esos vocablos. Ignacio Sánchez Cámara, en un artículo de hace bastantes años, se refería a algo similar cuando denunciaba el uso de lo que él llamaba “palabras-estigma”, grupo en que, además de «machista, se cuentan, entre otras, “fascista”, “racista” o “franquista”. Son a modo de marchamos indelebles idóneos para ser estampados por las razones más peregrinas, identificando al que será implacable y públicamente silenciado y perseguido. Dotadas de una elasticidad semántica peyorativa, pueden ajustarse a todos los casos en que se intuya una discrepancia con los postulados ideológicos triunfantes, estatuidos con firmeza de axiomas, cuando, a lo más, no pasan de meras opiniones. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)
Es, en cierto sentido, libertad como liberación de todo aquello que se pueda aparecer como criterio de su ejercicio distinta de ella misma: “Liberación de la condición finita, liberación de la propia naturaleza, liberación de la autoridad, liberación de las necesidades, etc.”. Se trata de una libertad que “es ejercitada con el solo criterio de la libertad, o sea, la libertad sin ningún criterio”. Por esto, dice Castellano este “modo de entender la libertad es, pues, el luciferino”. Esta libertad se identifica con “la pretensión originaria de nuestros primeros padres (Adán y Eva) de ser como Dios, convirtiéndose en autores del bien y del mal, de lo justo y lo injusto”. (José Luis Widow – Verbo)
“Una ideología no es un afortunado hallazgo, sino un instrumento que se forja para algo, un útil para mover a las colectividades”. Lo que posee de verdad, porque una mentira sin mezcla mostraría escasa operatividad, se encuentra en ella distorsionado, como indica el filósofo del racionalismo: “Incluso lo que originariamente es justo y exacto, al ideologizarse, se radicaliza y deforma. En el mejor de los casos, las ideologías son razones caricaturizadas y corrompidas al cabo de un intenso proceso de lógica y psicológica extrapolación y, en definitiva, de masificación” Su base es pasional más que intelectual, “una ideología es fundamentalmente fáctica, volitiva y emocional”. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)
Una ideología es un enfoque defectuoso a la hora de inquirir las últimas razones de las cosas, porque, como nos recordaba Fernández de la Mora, autoridad de obligada referencia, su fin no es alcanzar lo verdadero, sino algo puramente práctico, el poder sobre la masa: “Todo aquel que cultiva el pensamiento ideológico no es un intelectual auténtico, sino un espíritu sediento de poder político”. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)