Montserrat

Pensamiento ideológico

San Jerónimo EmilianiUna ideología es un enfoque defectuoso a la hora de inquirir las últimas razones de las cosas, porque, como nos recordaba Fernández de la Mora, autoridad de obligada referencia, su fin no es alcanzar lo verdadero, sino algo puramente práctico, el poder sobre la masa: “Todo aquel que cultiva el pensamiento ideológico no es un intelectual auténtico, sino un espíritu sediento de poder político”. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)

Monarquía cristiana

Que puede la fiebre revolucionaria apoderarse del alma y del cuerpo social y suscitarse en la mente alucinaciones engañosas y en la voluntad subyugada apetitos rebeldes; pero encima del diluvio de error flotará triunfante el arca santa de la Iglesia, llevando a salvo todos los grandes principios de la civilización, y, por lo tanto, la monarquía cristiana, por cuyo ministerio se estableció en Europa y extendió por el mundo. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

La abnegación

Dios ofrece las gracias de dos maneras: a través de las inspiraciones y las iluminaciones. Si pedimos una gracia, Dios la da, pero debemos querer aceptarla; pero para aceptarla es necesaria la abnegación. El amor no consiste en las palabras ni en los sentimientos, sino en la acción. Es un acto de la voluntad, es un don, es decir, una donación; el intelecto, la voluntad, el corazón, debemos ejercitar estas tres facultades durante la oración. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Nihilismo orgulloso

En suma, caemos finalmente en el nihilismo orgulloso que en nada cree salvo en sí mismo, que nada deja en pie salvo la propia razón raciocinante o la propia voluntad desbocada. La duda cartesiana y la fe inmanentista y subjetiva de Lutero nos trajeron a la idea de la razón humana organizadora del mundo, palanca arquimediana que, en la afirmación del poder del hombre, remata en la exclusión de la razón de Dios. La autonomía moral del puro ego se fundamenta “en cuanto está sujeto únicamente a su propia ley”. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Torrente invasor

En todos los períodos históricos dominados por una herejía se han dado casos frecuentísimos de algún o algunos individuos que, a pesar suyo, arrollados en cierta manera por el torrente invasor, se han encontrado participantes de la herejía, sin que se pueda explicar tal participación más que por una suma ignorancia o buena fe. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Ausencia de coacción

Por eso, no son raros los autores modernos que convirtiéndose en profetas de esta libertad, son al mismo tiempo de terministas. Es el caso, por ejemplo, de Hayek. Un elemento esencial de este modo de concebir la libertad es que ella no se define por el bien al que tiende, sino por la ausencia de coacción, donde por coacción se entiende cualquier deber que sobrevenga a la voluntad desde un principio superior a ella misma. (José Luis Widow – Verbo)

El político que se autoanula

Pero este grave fenómeno no preocupa ahora a los demagogos, pues a su tiempo sabrán realizar los quiebros lingüísticos que sean necesarios para torsionar la interpretación de los hechos y situarse fuera de la zona de peligro ante la opinión pública. El ejemplo de lo acontecido en otros países que se decidieron tempranamente a favor del divorcio ofrece a los legisladores españoles amplitud de perspectiva suficiente para prever el futuro. Asumen, de no hacerlo, una grave responsabilidad. Un político se autoanula como tal cuando se muestra insensible ante las consecuencias futuras de sus decisiones actuales. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)