Papa Francisco
Los antiguos ritos del Bautismo proveían que los catecúmenos emitieran la primera parte de su profesión de fe teniendo la mirada dirigida hacia occidente. Y en esa posición eran interrogados: “¿Renuncian a Satanás, a su servicio y a sus obras?” -Y los futuros cristianos repetían en coro: “¡Renuncio!”. Luego se giraban hacia el ábside, en dirección de oriente, donde nace la luz, y los candidatos al Bautismo eran nuevamente interrogados: “¿Creen en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo?”. Y esta vez respondían: “¡Creo!”.
Cardenal Carlos Osoro Sierra
No podemos dejar las cosas como están. Los discípulos de Cristo hemos de recuperar la manera de vivir de los primeros cristianos. Hemos de estar en estado permanente de misión. ¿Cómo situarnos en lo esencial? Os propongo tres ejercicios para este tiempo de conversión.
Cardenal Juan José Omella
Acompañar comporta ayudar a una persona a descubrir el misterio de su existencia y el misterio de su misión en esta vida. Es un camino de amor que busca en todo momento el bien de la persona acompañada. Es un camino de gratuidad en que el acompañante regala el don más precioso que tenemos: el tiempo en el ejercicio de la escucha atenta. Orad, por favor, por los frutos espirituales del próximo Sínodo, en el que tendré la alegría de poder participar como uno de los padres sinodales.
Arzobispo Francisco Gil Hellín, emérito de Burgos
Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón. Ante los inquietantes desarrollos de la ingeniería genética, la Humanae vitae es una luz profética, cuando asegura que “Si no se quiere exponer al arbitrio de los hombres la misión de generar la vida, se deben reconocer los límites infranqueables a la posibilidad de dominio del hombre sobre el propio cuerpo y sobre sus funciones, límites que a ningún hombre le es lícito franquear”. Efectivamente, hoy el hombre sufre el vértigo de la eterna tentación: querer ser como Dios a costa de autodestruirse y destruir a los demás, especialmente a los más desprotegidos e inocentes.
Arzobispo Fulton J. Sheen
He aquí las señales del Anticristo, según el venerable Fulton J. Sheen: Vendrá disfrazado con la apariencia del Gran Humanitario: hablará de paz, de prosperidad y de abundancia, no como un medio de llevarnos a Dios, sino como fines en sí mismos. Escribirá libros sobre la nueva idea de Dios para amoldarse a la forma en que vive la gente.
Obispo José Ignacio Munilla
La paz y la alegría interior: En nuestra sociedad anidan un nivel de agresividad y de frustración interior muy notables. Es un tópico recordar que basta asomarse a Twitter para comprobarlo. Y es que, las carcajadas pueden llegar a ser el disfraz que oculta el drama de la amargura.
Obispo Juan Antonio Reig Pla
El segundo documento de la CEE fue, después de largos debates, el Directorio de la Pastoral familiar en España (2003) que cumplía las indicaciones de la Exhortación postsinodal Familiaris consortio (1981). Este Directorio fue presentado en plena campaña electoral y sufrió las críticas de la izquierda política, centrándose fundamentalmente en el epígrafe “los frutos amargos de la revolución sexual” (Directorio, 11-12). Verdaderamente, tanto en este documento como en el anteriormente citado, los obispos denunciábamos las consecuencias de la revolución sexual que paulatinamente fue desvinculando la sexualidad humana primero de la procreación, después del matrimonio y, finalmente, del amor. De esta manera, menospreciando los significados del cuerpo humano, la facultad sexual quedaba reducida a simple juego consentido o a mera satisfacción y placer.
San PÍO X
Pascendi Dominici Gregis (53)
Mas no le satisface a la escuela de los modernistas que el Estado sea separado de la Iglesia. Así como la fe, en los elementos -que llaman- fenoménicos, debe subordinarse a la ciencia, así en los negocios temporales la Iglesia debe someterse al Estado. Tal vez no lo digan abiertamente, pero por la fuerza del raciocinio se ven obligados a admitirlo.
Las palabras de san Juan Pablo II nos alientan: “Si son muchos los que comparten el «sueño» de un mundo en paz, y si se valora la aportación de los migrantes y los refugiados, la humanidad puede transformarse cada vez más en familia de todos, y nuestra tierra verdaderamente en casa común” (Mensaje para la Jornada mundial del migrante y del refugiado 2004, 6). A lo largo de la historia, muchos han creído en este sueño y los que lo han realizado dan testimonio de que no se trata de una utopía irrealizable.
“Promover” tiene que ver con apoyar el desarrollo humano integral de los migrantes y refugiados. Entre los muchos instrumentos que pueden ayudar a esta tarea, deseo subrayar la importancia que tiene el garantizar a los niños y a los jóvenes el acceso a todos los niveles de educación: de esta manera, no solo podrán cultivar y sacar el máximo provecho de sus capacidades, sino que también estarán más preparados para salir al encuentro del otro, cultivando un espíritu de diálogo en vez de cerrazón y enfrentamiento. La Biblia nos enseña que Dios “Ama al emigrante, dándole pan y vestido”; por eso nos exhorta: “Amaréis al emigrante, porque emigrantes fuisteis en Egipto” (Dt 10, 18-19).
“Proteger” nos recuerda el deber de reconocer y de garantizar la dignidad inviolable de los que huyen de un peligro real en busca de asilo y seguridad, evitando su explotación. En particular, pienso en las mujeres y en los niños expuestos a situaciones de riesgo y de abusos que llegan a convertirles en esclavos. Dios no hace discriminación: “El Señor guarda a los peregrinos, sustenta al huérfano y a la viuda” (Sal 146, 9).
Por último, esta mirada contemplativa sabe guiar el discernimiento de los responsables del bien público, con el fin de impulsar las políticas de acogida al máximo de lo que “permita el verdadero bien de su comunidad” (Pacem in terris, 106), es decir, teniendo en cuenta las exigencias de todos los miembros de la única familia humana y del bien de cada uno de ellos.