Papa Francisco
La exhortación más bella que podemos dirigirnos recíprocamente es aquella de recordarnos siempre de nuestro Bautismo. Yo quisiera preguntarles: ¿Cuántos de ustedes recuerdan la fecha de su Bautismo? No respondan porque alguien se avergonzará. Piensen. Yo no lo recuerdo. Bien, hoy tienen una tarea para la casa, ir donde la mamá, al papá, a la tía, al tío, a la abuela, al abuelo y preguntarle: ¿Cuál es la fecha de mi bautismo? Y no olvidarlo nunca.
Cardenal Raymond Leo Burke
Además, la respuesta de la Santa Sede a las reacciones escandalizadas que han llegado de todo el mundo ha sido muy inadecuada. En lugar de volver a anunciar claramente la verdad sobre la inmortalidad del alma humana y el Infierno, en el desmentido sólo hay escrito que algunas palabras citadas no son del Papa. No dice que el Papa no comparte las ideas erróneas, incluso heréticas, expresadas por estas palabras, ni que repudia tales ideas, contrarias a la fe católica. Este juego que se está llevando a cabo con la fe y la doctrina en los niveles más altos de la jerarquía de la Iglesia está causando, justamente, gran escándalo entre los pastores y los fieles.
Cardenal Carlos Osoro Sierra
Concentrarse en lo esencial para realzar la misión: el testimonio. Se advierte rápidamente la presencia de un testigo de Jesús: no habla de sí mismo, todo él habla de Cristo. Por el Bautismo nos convertimos en discípulos misioneros, en hombres y mujeres que hemos tenido la experiencia del amor de Dios que nos salva y que se nos manifiesta en Jesucristo. Quien tiene esta experiencia, no necesita mucho tiempo para descubrir que tiene que salir a anunciarlo.
Arzobispo Fulton J. Sheen
Sheen afirma que plantea sus preocupaciones sobre el Anticristo, no porque tema por la supervivencia de la Iglesia Católica, sino por la devastación que el Anticristo traerá sobre aquellos que flaqueen en su fe. Dice: “No debemos olvidar jamás que nuestro Señor dijo a Judas y a su pandilla: «Ésta es vuestra hora». Dios tiene su día, pero el mal tiene su hora, en que el pastor será fulminado y las ovejas dispersadas. Pero, aunque hablamos de la aparición del Anticristo frente a Cristo, no se crea que eso se debe a que temamos por la Iglesia. No hay tal: tememos por el mundo”.
Obispo Juan Antonio Reig Pla
Afirmar que en el campo eclesial y en una buena parte de la población se ha tomado una mayor conciencia de quienes son los aliados de esta revolución, cuales los métodos seguidos para hacerla avanzar y cuál es el último propósito que se persigue. A pesar de las diferencias iniciales hoy queda patente que todos los partidos políticos mayoritarios presentes en el Parlamento nacional y la casi totalidad de los medios de comunicación social participan de los mismos presupuestos referentes a la antropología, la vida humana, el matrimonio y la familia.
Obispo José Ignacio Munilla
La Pascua de Resurrección nos ofrece el don de una paciencia resucitada, que es hija de la esperanza y madre de la perseverancia. El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2737) recoge una cita muy interesante de un monje del desierto de Egipto en el siglo IV, llamado Evagrio Póntico: «No te aflijas si no recibes de Dios inmediatamente lo que pides: es Él quien quiere hacerte más bien todavía mediante la perseverancia en permanecer con Él en la oración».
San PÍO X
Pascendi Dominici Gregis (58)
Mas la evolución del dogma se origina principalmente de que hay que vencer los impedimentos de la fe, sojuzgar a los enemigos y refutar las contradicciones. Júntese a esto cierto esfuerzo perpetuo para penetrar mejor todo cuanto en los arcanos de la fe se contiene. Así, omitiendo otros ejemplos, sucedió con Cristo: Aquello más o menos divino que en él admitía la fe, fue creciendo insensiblemente y por grados hasta que, finalmente, se le tuvo por Dios.
Luego hay otro signo muy bello de la liturgia bautismal que nos recuerda la importancia de la luz. Al final del rito, a los padres -si es un niño- o al mismo bautizado -si es un adulto- se le entrega una vela, cuya llama es encendida del cirio pascual. Se trata del gran cirio que en la noche de Pascua entra en la iglesia completamente oscura, para manifestar el misterio de la Resurrección de Jesús; de este cirio todos encienden la propia vela y transmiten la llama a los vecinos: en este signo está la lenta propagación de la Resurrección de Jesús en la vida de todos los cristianos.
¡Creemos que todo afecto, toda amistad, todo buen deseo, todo amor, incluso aquellos más pequeños y descuidados, un día encontrarán su cumplimiento en Dios: ésta es la fuerza que nos impulsa a abrazar con entusiasmo nuestra vida todos los días! Y ésta es nuestra esperanza: vivir en la esperanza y vivir en la luz, en la luz de Dios Padre, en la luz de Jesús Salvador, en la luz del Espíritu Santo que nos impulsa a ir adelante en la vida.
¡Nosotros somos aquellos que creen que Dios es Padre: ésta es la luz! No somos huérfanos, tenemos un Padre y nuestro Padre es Dios. ¡Creemos que Jesús ha venido en medio de nosotros, ha caminado en nuestra misma vida, haciéndose compañero sobre todo de los más pobres y frágiles: ésta es la luz! ¡Creemos que el Espíritu Santo obra sin descanso por el bien de la humanidad y del mundo, e incluso los dolores más grandes de la historia serán superados: ésta es la esperanza que nos vuelve a despertar cada mañana!
Los cristianos no están eximidos de las tinieblas, externas y también internas. No viven fuera del mundo, pero, por la gracia de Cristo recibida en el Bautismo, son hombres y mujeres “Orientados”: no creen en la oscuridad, sino en el resplandecer del día; no sucumben en la noche, sino esperan la aurora; no son derrotados por la muerte, sino anhelan el resucitar; no son doblegados por el mal, porque confían siempre en las infinitas posibilidades del bien. Y ésta es nuestra esperanza cristiana. La luz de Jesús, la salvación que nos trae Jesús con su luz y nos salva de las tinieblas.