Sintonía con la Jerarquía 154

Papa Francisco

Jesús Sacramentado - PalomasY hay otra enfermedad hoy contra la generosidad: el consumismo, que consiste en comprar siempre cosas. Cuando vivía en Buenos Aires, cada fin de semana había un programa de turismo de compras: se llenaba un avión el viernes por la tarde e iba a un país a casi diez horas de vuelo, y todo el sábado y parte del domingo lo pasaban comprando en los supermercados, y luego regresaban. Es una enfermedad grave. Yo no digo que todos los hagamos, no. Pero el consumismo, ese gastar más de lo que necesitamos, es una falta de austeridad: es un enemigo de la generosidad. Y la generosidad material -pensar en los pobres: «a este le puedo dar para que pueda comer, para que se vista»- esas cosas, tiene otra consecuencia: agranda el corazón y te lleva a la magnanimidad.

Cardenal Carlo Caffarra

La palabra que Dios nos dirige a nosotros, pastores; nos obliga a plantearnos algunas preguntas: ¿estamos llevando a cabo la obra de anunciar el Evangelio, o nos conformamos con exhortar a las personas a tener buenos sentimientos morales como la tolerancia, la apertura y la acogida?… No se debe anteponer nada a Cristo. Esto comporta vivir mirando y valorando la realidad como Cristo la mira y la valora; comporta no ceder a los ídolos fáciles ante los cuales la cultura en la que vivimos os empuja a caer de rodillas: un uso desordenado de vuestra sexualidad, una búsqueda exasperada del bienestar material y la afirmación de sí mismo en oposición a los demás.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Me siento interpelado cuando contemplo vuestras vidas en la expresión concreta de vuestro carisma: en la vida monástica, contemplativa y activa, los institutos seculares, las sociedades de vida apostólica y otras nuevas formas de consagración. Gracias por hacer de los lugares de vuestra presencia una llamada y una profecía a vivir la fraternidad en comunión de vida y de obras; por convertirlos en espacios de anuncio explícito del Evangelio y ser expertos de comunión en la Iglesia y en la sociedad.

Cardenal Robert Sarah

Queridos peregrinos de Chartres: “La luz ha venido al mundo”, nos dice Jesús hoy en el Evangelio (Juan 3, 16-21), “y los hombres han preferido la oscuridad”. Y ustedes, queridos peregrinos, ¿han acogido la única luz que no engaña: la de Dios? Han caminado por tres días, orado, cantado, sufrido bajo el sol y bajo la lluvia: ¿Recibieron la luz en sus corazones? ¿Realmente han abandonado la oscuridad? ¿Han elegido seguir el camino siguiendo a Jesús, que es la Luz del mundo? Queridos amigos, permítanme formularles esta pregunta radical, porque si Dios no es nuestra luz, todo lo demás se vuelve inútil. Sin Dios, ¡todo es oscuridad!

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Como bien dice la autora se trata de una locura que transformó la sociedad en una masa de individuos consumidores sexualizados que se pueden manipular para hacer cualquier cosa. Como no puede ser de otra manera, siendo coherente con el evangelio, su análisis y estudio no va nunca contra las personas, ni menos contra las mujeres de las que, como nos recuerda el Papa Francisco, queremos ser claros defensores de su dignidad y de su auténtica naturaleza femenina. Su denuncia como mujer, que ha sido esposa y madre, va dirigida contra todo un sistema ideológico global que arranca al ser humano de sus verdaderas raíces con una clara intención de destruir la base que sustenta la sociedad, la familia.

Obispos del Perú

«¿Qué está pasando en nuestro país?» se preguntan los Obispos del Perú, ante la grave crisis que agobia a todos los peruanos como consecuencia del deterioro de los valores éticos, sustentaron los miembros del episcopado peruano durante una conferencia de prensa ofrecida en la sede de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP). Y es que la corrupción está enraizada en las instituciones con la implicación de políticos y grupos de poder a nivel local, regional y nacional. Esta situación desprestigia la institucionalidad del Estado, afirman los obispos en el extenso comunicado presentado en conferencia de prensa el 22 de noviembre.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (71)

Además, en virtud del tercer principio filosófico, han de pasarse también como por un tamiz las cosas que no salen de la esfera histórica: y eliminan y cargan a la fe igualmente todo aquello que, según su criterio, no se incluye en la lógica de los hechos, como dicen, o no se acomoda a las personas. Pretenden, por ejemplo, que Cristo no dijo nada que pudiera sobrepasar a la inteligencia del vulgo que le escuchaba. Por ello borran de su historia real y remiten a la fe cuantas alegorías aparecen en sus discursos. Se preguntará, tal vez, ¿según qué ley se hace esta separación? Se hace en virtud del carácter del hombre, de su condición social, de su educación, del conjunto de circunstancias en que se desarrolla cualquier hecho; en una palabra, si no nos equivocamos, según una norma que al fin y al cabo viene a parar en meramente subjetiva.

Dominicas 89

El Párroco

Jesús en la Eucaristia* De los ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban en sus frentes el nombre del Cordero, dice el Apocalipsis que «En sus labios no se encontró mentira». Las mentiras las inspira el diablo.

* Los partidos políticos son cánceres de la sociedad. Hacen falta cirujanos competentes y valientes que los extirpen. Hacen falta políticos católicos que establezcan en la tierra el Reinado Social de Jesucristo.

* En los Hechos de los Apóstoles, San Pedro dice: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que le teme y practica la justicia, sea de la nación que sea». No nos olvidemos del santo temor de Dios, es nuestro Padre.

* Los obispos del Perú pensaron denunciar la corrupción del país y afirman que: «Es indispensable consolidar una sociedad que se sustente en el respeto estricto de los principios democráticos» ¡Impresionante! El primer principio democrático es que Dios si existe está lejos y no debe intervenir en política. Otro principio democrático «La ley es lo que dice la mayoría». Asesinar niños, por supuesto. En Perú quién no vota en las elecciones tiene que pagar una multa al Estado.

Nuestra Señora de Beauraing – Bélgica

Nuestra Señora de Beauraing - BélgicaHabía terminado la Primera Guerra Mundial y el mundo entero pasaba por la Gran Depresión. Poco podían imaginarse que pronto vendría otra guerra peor. Este fue el marco histórico de la visita de Nuestra Madre que nunca está lejos de los que sufren y que quiere prepararnos para que seamos capaces de vencer las adversidades y llegar al Cielo.
Beauraing era y sigue siendo una humilde aldea en el sudoeste de Bélgica, a unas 4 millas de la frontera con Francia. En la época de la aparición de Nuestra Señora, la población era de solo unos 2.000 habitantes. También allí se sufrían los estragos de la Gran Depresión, pero lo sobrellevaban mejor por ser gente sencilla y cercana al campo.

Nuestra Señora de Beauraing, también conocida como la Virgen del corazón dorado, es el título que se le da a las 33 apariciones de la Virgen María, entre noviembre de 1932 y enero de 1933, ante cinco niños cuyas edades se encontraban entre los 9 y 15 años. Por varios años después de las apariciones, los peregrinos continuaron yendo al pequeño pueblo belga de Beauraing, donde fueron realizadas muchas curaciones.

Los niños divulgaron que María pidió que se construyera una capilla en el sitio en el que se apareció y dijo «Yo soy la inmaculada Virgen». Ella también solicitó a los peregrinos que fueran al sitio de las apariciones y pidió a los niños y a todos que rezaran, así como que en una de sus últimas visiones reveló su corazón dorado.

En la última visión reportada, la Virgen le preguntó a un niño de nombre Fernande: «¿Tú amas a mi hijo?» y él respondió «sí». Luego ella le preguntó «¿Tú me amas?» y él volvió a contestar que sí. Luego la Virgen le dijo «Entonces haz sacrificio por mí» y terminó la aparición antes de que el niño pudiera contestar.

La aprobación final para esta aparición mariana fue dada en 1949 bajo la dirección de la Santa Sede por André-Marie Chaure, obispo de (Bergos), Bélgica.

Hitos 148

Isabel

Cultura decadente

Niño besando a la Virgen MaríaEl término europeo alude, en el uso que aquí le daré, primeramente, a una realidad cultural o ética en el más completo sentido de la palabra, es decir, a un modo de ser de un hombre o de un pueblo que brota de la actividad que realiza. El ethos europeo incluye, me parece, lo que los antiguos griegos entendieron por paideia, es decir, la educación, entendida como la formación corporal, moral e intelectual de los hombres de acuerdo a sus propias capacidades y a su tradición histórica. La paideia sitúa a la razón en un lugar central de la organización de toda la vida práctica, y conduce a que ésta, trascendiendo de sí misma, quede coronada por una intensa actividad de la razón teórica. No es otra cosa lo que dio lugar a la filosofía y la ciencia, por un lado, y a los órdenes políticos y moral fundados en la razón, por otro. Esta fundación racional de la vida humana, hasta el día de hoy, me parece, no existe en culturas distintas a la europea. (José Luis Widow Lira – VERBO)

La Unión Soviética y Estados Unidos

El embajador W. Averell Harriman confiesa: “Stalin pagó tributo por la asistencia brindada por los Estados Unidos a la industria soviética antes y durante la guerra. Dijo que aproximadamente dos tercios de todas las grandes empresas industriales en la Unión Soviética han sido construidas con la ayuda o la asistencia técnica de los Estados Unidos (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

La blasfemia (80)

Por la blasfemia. Muchos son los castigos caídos sobre los blasfemos. Así como la adoración es el acto más sublime que la criatura puede hacer con su creador, la blasfemia es uno de los peores pecados. El Dr. Spirago en su libro sobre Doctrina Moral cita muchos ejemplos de castigos divinos por causa de la blasfemia. Por su brevedad citamos el caso del republicano Alberto Mario, redactor-jefe de la hoja “La Liga de la Democracia”, que muy a menudo injuriaba a Dios en sus discursos. En 1883 se le declaró un cáncer en la lengua y murió con atroces sufrimiento. (Jaime Solá Grané)

Destruir la familia

“El ideal de la política gubernamental debe ser asegurar a las familias urbanas y campesinas la propiedad de familia, y protegerla luego con una legislación eficaz. Precisamente, lo contrario de la política liberal y socialista, empeñada en destruir a la familia, ya con leyes nefastas que atentan a la indisolubilidad del vínculo matrimonial o que relajan, por la enseñanza pública normalista e imbecilizada, la autoridad y educación paternal, ya con leyes sobre la división de la herencia, inspiradas en el Código de Napoleón, o sobre la imposición de hipotecas al propio bien de familia. (Javier de Miguel – VERBO)

Renegar de la Verdad

Téngase presente que, como propongo en el concepto, alejarse de Dios es renegar de la Verdad, es rechazar la Sabiduría y la Ciencia mismas; en tal sentido, la secularización es un progresivo avance del error en todos los niveles y sectores del saber y de la actividad humanos. Aquí está la raíz del gnosticismo, tal como nos explicara Danilo Castellano: la negación de la Verdad y la imposición (autoafirmación) del hombre como verdadero. (Juan Fernando Segovia – VERBO)

La mujer

Edith Stein

También una mujer así, si no se libera de sí misma desde el principio, no tomará sobre sí la carga de la maternidad, no encontrará una correcta relación hacia los niños: ocuparse de ellos o no según el humor, mimarlos o tratarlos duramente de una manera incorrecta, pondrá todas las exigencias egoístas en sí -en una palabra hará todo aquello a lo que está inclinada, promoverá resistencias y frenará el debido desarrollo en vez de encaminarlo y promoverlo-

Embrutecer a los súbditos

Escribió Étienne la Boétie hace unos cinco siglos: “embrutecer a los súbditos, no se puede conocer más claramente que por lo que hizo Ciro a los lidios cuando, tras haberse apoderado de Sardes, la capital de Lidia, se le dio la noticia de que los sardos se habían sublevado. Pronto los hubo reducido bajo su mano; más, no queriendo saquear ciudad tan bella, ni verse siempre en la dificultad de mantener en ella un ejército para guardarla, se le ocurrió un gran remedio para asegurársela: estableció burdeles, tabernas y juegos públicos, e hizo publicar una disposición según la cual sus habitantes debían frecuentarlos. Esta guarnición resultó tan eficaz, ironizaba Étienne de La Boétie, que desde entonces nunca más fue necesario utilizar la espada contra los lidios: estas pobres y miserables gentes se entretuvieron en inventar toda clase de juegos”. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)