Nuestra Señora de Beauraing - BélgicaHabía terminado la Primera Guerra Mundial y el mundo entero pasaba por la Gran Depresión. Poco podían imaginarse que pronto vendría otra guerra peor. Este fue el marco histórico de la visita de Nuestra Madre que nunca está lejos de los que sufren y que quiere prepararnos para que seamos capaces de vencer las adversidades y llegar al Cielo.
Beauraing era y sigue siendo una humilde aldea en el sudoeste de Bélgica, a unas 4 millas de la frontera con Francia. En la época de la aparición de Nuestra Señora, la población era de solo unos 2.000 habitantes. También allí se sufrían los estragos de la Gran Depresión, pero lo sobrellevaban mejor por ser gente sencilla y cercana al campo.

Nuestra Señora de Beauraing, también conocida como la Virgen del corazón dorado, es el título que se le da a las 33 apariciones de la Virgen María, entre noviembre de 1932 y enero de 1933, ante cinco niños cuyas edades se encontraban entre los 9 y 15 años. Por varios años después de las apariciones, los peregrinos continuaron yendo al pequeño pueblo belga de Beauraing, donde fueron realizadas muchas curaciones.

Los niños divulgaron que María pidió que se construyera una capilla en el sitio en el que se apareció y dijo “Yo soy la inmaculada Virgen”. Ella también solicitó a los peregrinos que fueran al sitio de las apariciones y pidió a los niños y a todos que rezaran, así como que en una de sus últimas visiones reveló su corazón dorado.

En la última visión reportada, la Virgen le preguntó a un niño de nombre Fernande: “¿Tú amas a mi hijo?” y él respondió “sí”. Luego ella le preguntó “¿Tú me amas?” y él volvió a contestar que sí. Luego la Virgen le dijo “Entonces haz sacrificio por mí” y terminó la aparición antes de que el niño pudiera contestar.

La aprobación final para esta aparición mariana fue dada en 1949 bajo la dirección de la Santa Sede por André-Marie Chaure, obispo de (Bergos), Bélgica.