Papa Francisco

Jesús Sacramentado - PalomasY hay otra enfermedad hoy contra la generosidad: el consumismo, que consiste en comprar siempre cosas. Cuando vivía en Buenos Aires, cada fin de semana había un programa de turismo de compras: se llenaba un avión el viernes por la tarde e iba a un país a casi diez horas de vuelo, y todo el sábado y parte del domingo lo pasaban comprando en los supermercados, y luego regresaban. Es una enfermedad grave. Yo no digo que todos los hagamos, no. Pero el consumismo, ese gastar más de lo que necesitamos, es una falta de austeridad: es un enemigo de la generosidad. Y la generosidad material -pensar en los pobres: “a este le puedo dar para que pueda comer, para que se vista”- esas cosas, tiene otra consecuencia: agranda el corazón y te lleva a la magnanimidad.

Cardenal Carlo Caffarra

La palabra que Dios nos dirige a nosotros, pastores; nos obliga a plantearnos algunas preguntas: ¿estamos llevando a cabo la obra de anunciar el Evangelio, o nos conformamos con exhortar a las personas a tener buenos sentimientos morales como la tolerancia, la apertura y la acogida?… No se debe anteponer nada a Cristo. Esto comporta vivir mirando y valorando la realidad como Cristo la mira y la valora; comporta no ceder a los ídolos fáciles ante los cuales la cultura en la que vivimos os empuja a caer de rodillas: un uso desordenado de vuestra sexualidad, una búsqueda exasperada del bienestar material y la afirmación de sí mismo en oposición a los demás.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Me siento interpelado cuando contemplo vuestras vidas en la expresión concreta de vuestro carisma: en la vida monástica, contemplativa y activa, los institutos seculares, las sociedades de vida apostólica y otras nuevas formas de consagración. Gracias por hacer de los lugares de vuestra presencia una llamada y una profecía a vivir la fraternidad en comunión de vida y de obras; por convertirlos en espacios de anuncio explícito del Evangelio y ser expertos de comunión en la Iglesia y en la sociedad.

Cardenal Robert Sarah

Queridos peregrinos de Chartres: “La luz ha venido al mundo”, nos dice Jesús hoy en el Evangelio (Juan 3, 16-21), “y los hombres han preferido la oscuridad”. Y ustedes, queridos peregrinos, ¿han acogido la única luz que no engaña: la de Dios? Han caminado por tres días, orado, cantado, sufrido bajo el sol y bajo la lluvia: ¿Recibieron la luz en sus corazones? ¿Realmente han abandonado la oscuridad? ¿Han elegido seguir el camino siguiendo a Jesús, que es la Luz del mundo? Queridos amigos, permítanme formularles esta pregunta radical, porque si Dios no es nuestra luz, todo lo demás se vuelve inútil. Sin Dios, ¡todo es oscuridad!

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Como bien dice la autora se trata de una locura que transformó la sociedad en una masa de individuos consumidores sexualizados que se pueden manipular para hacer cualquier cosa. Como no puede ser de otra manera, siendo coherente con el evangelio, su análisis y estudio no va nunca contra las personas, ni menos contra las mujeres de las que, como nos recuerda el Papa Francisco, queremos ser claros defensores de su dignidad y de su auténtica naturaleza femenina. Su denuncia como mujer, que ha sido esposa y madre, va dirigida contra todo un sistema ideológico global que arranca al ser humano de sus verdaderas raíces con una clara intención de destruir la base que sustenta la sociedad, la familia.

Obispos del Perú

“¿Qué está pasando en nuestro país?” se preguntan los Obispos del Perú, ante la grave crisis que agobia a todos los peruanos como consecuencia del deterioro de los valores éticos, sustentaron los miembros del episcopado peruano durante una conferencia de prensa ofrecida en la sede de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP). Y es que la corrupción está enraizada en las instituciones con la implicación de políticos y grupos de poder a nivel local, regional y nacional. Esta situación desprestigia la institucionalidad del Estado, afirman los obispos en el extenso comunicado presentado en conferencia de prensa el 22 de noviembre.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (71)

Además, en virtud del tercer principio filosófico, han de pasarse también como por un tamiz las cosas que no salen de la esfera histórica: y eliminan y cargan a la fe igualmente todo aquello que, según su criterio, no se incluye en la lógica de los hechos, como dicen, o no se acomoda a las personas. Pretenden, por ejemplo, que Cristo no dijo nada que pudiera sobrepasar a la inteligencia del vulgo que le escuchaba. Por ello borran de su historia real y remiten a la fe cuantas alegorías aparecen en sus discursos. Se preguntará, tal vez, ¿según qué ley se hace esta separación? Se hace en virtud del carácter del hombre, de su condición social, de su educación, del conjunto de circunstancias en que se desarrolla cualquier hecho; en una palabra, si no nos equivocamos, según una norma que al fin y al cabo viene a parar en meramente subjetiva.