las 18 apariciones de Lourdes11 de febrero

Aparición: primer contacto

Bernardita fue con otras dos niñas a recoger leña. Oye como una ráfaga de viento, sin que los árboles se muevan. De repente, ve una luz en la gruta.

La luz tiene la forma de una joven. Bernardita se frota los ojos. Tiene miedo. Saca su rosario y quiere hacer la señal de cruz; pero no lo consigue. La Aparición hace la señal de cruz, Bernardita la imita y reza el rosario. No intercambian palabra alguna.

14 de febrero

2ª Aparición: la sonrisa

Los padres de Bernardita no querían que volviera a la gruta. Pero se dejan convencer. ¿La Aparición viene de Dios o del diablo? Para tener las cosas claras, Bernardita lleva agua bendita de la parroquia. Cuando la Señora se aparece, Bernardita la rocía con ella. La Señora sonríe, pero sigue sin hablar.

La quincena de las apariciones

18 de febrero

3ª Aparición: promesas

La Aparición no viene del diablo. ¿Pero quién es? ¿Cómo se llama? Cuando Bernardita le pide que escriba su nombre, la Señora responde: “No es necesario”. La Señora propone a Bernardita una cita diaria: “¿Quiere usted hacerme el favor de venir aquí durante quince días?” Bernardita se sorprende: la Señora la ha tratado de usted. Bernardita lo promete. La Señora responde con otra promesa: “No le prometo la felicidad de este mundo, sino la del otro”.

19-23 de febrero

4ª a 7ª Aparición: la oración  

Bernardita fue fiel a su promesa y fue a la gruta todos los días. El 22 de febrero, la Señora no se aparece. Es una prueba para Bernardita. Las autoridades de la ciudad quieren prohibirle ir a la gruta. La acusan de perturbar el orden público y la amenazan con la cárcel.

Las apariciones son, sobre todo, un tiempo de oración. El rostro de Bernardita adquiere tal belleza que la muchedumbre aumenta cada día para verlo. La Señora y Bernardita se hablan pero Bernardita no cuenta nada sobre ello. Es el tiempo de las confidencias.

24 de febrero – 1 de marzo

8ª a 12ª Aparición: la penitencia y el descubrimiento de la fuente  

En estos días de febrero y marzo, la Iglesia celebra el tiempo de Cuaresma. El obispo de la diócesis había recomendado vivirlo con una intensidad especial por medio de la oración, la predicación y la penitencia. En la gruta, Bernardita oye y repite las palabras de la Señora: “Penitencia, penitencia, penitencia. Rece a Dios para la conversión de los pescadores”. A petición de la Señora, Bernardita anda de rodillas por la gruta. Una vez, come hierba que crece allí. Todo eso, “por los pecadores”, como Cristo, que se humilló hasta la muerte de cruz. El 25 de febrero, la Señora indica a Bernardita un lugar de la gruta donde descubre una fuente: “Vaya a beber y a lavarse en la fuente”. Al principio, es un charco de agua fangosa. “Pero, poco a poco, es más abundante y más clara. Como la gracia que triunfa del pecado. El 26 de febrero, la Señora no se aparece. Es un viernes de Cuaresma.

2-4 de marzo

13ª a 15ª Aparición: una llamada a la Iglesia  

La Señora envía a Bernardita a una misión: “Vaya a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga en procesión. “Es una nueva prueba para Bernardita, ya que ella no significa nada para el párroco de Lourdes, que no cree en esas historias de apariciones de una Señora que ni siquiera ha dicho su nombre”.

Así se acaba la quincena, sin ningún signo espectacular, a no ser la fuente y las primeras curaciones.

25 de marzo

16ª Aparición: la revelación del nombre  

Tres semanas pasaron sin más novedad. El párroco, lógicamente, no ha organizado la procesión. Con todo, los habitantes siguen yendo a la gruta a rezar, aunque Bernardita ya no va. El 25 de marzo, día del Anunciación, Bernardita se siente llamada de nuevo. A la cuarta vez que Bernardita se lo pregunta, la Señora dice, finalmente, su nombre: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. El ángel, en la Anunciación la había saludado llamándola “llena de gracia”.

Bernardita corre a repetir el mensaje al párroco. Esta vez, éste se convence y ya no cambiará de parecer. La pequeña no pudo inventar esas palabras, ella que no conseguía retener la mínima lección de catecismo.

7 de abril

17ª Aparición: en la luz de Pascua  

Las dos últimas apariciones son silenciosas, como las dos primeras. Estamos en la primera semana después de Pascua. Bernardita va a la gruta, llevando una vela grande que le habían dado. La vela se va consumiendo  durante la aparición. En un momento dado, las manos de Bernardita rodean la llama. No siente ningún dolor,  y después, no hay rastros de quemadura. Hermoso símbolo de la vida cristiana: la luz del Resucitado irradiando a través de la vida de los santos.

16 de abril

18ª Aparición: la despedida  

Una vez más, Bernardita se siente impulsada a ir a la gruta. Las autoridades habían cerrado el acceso a ella. Bernardita se mantiene a distancia y trata de no ser reconocida. Más adelante dirá que vio a la Virgen más bella que nunca. El 16 de julio es la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, referida al Monte Carmelo, la magnífica montaña de Israel.

La aparición tiene lugar a la caída de la tarde. Bernardita es consciente de que será la última. Pero no le importa, pues sabe que en el cielo todo será más bello.