cristianos en el circo romanoEtimológicamente católico significa “universal” y se llama así a los miembros de la Iglesia Católica Romana, regida por el Papa, obispo de Roma, sucesor del Apóstol San Pedro a quien Cristo dio el primado sobre los Apóstoles.

Para ser católico se requiere haber recibido el bautismo, pero hay diferentes formas de serlo:

-Hay católicos que pertenecen a la Iglesia en cuerpo pero no en corazón. Son miembros enfermos o muertos de la Iglesia, contribuyen a su deterioro y retrasan el cumplimiento de su misión. Son los católicos no practicantes, que en nuestra Patria, desgraciadamente son la mayoría. Ser católico en Barcelona es parte de la herencia de nuestros mayores, pero se es católico por inercia, sin un compromiso personal y sin una pertenencia real a la iglesia. Estos católicos sostienen su fe gracias a las tradiciones populares que sirven como “muletas” que suplen una militancia más consciente. Desconocedores de su religión, y sin el apoyo de la comunidad, son víctimas propicias de la indiferencia religiosa o del proselitismo voraz de las sectas. Este sector del catolicismo constituye la principal preocupación de la Iglesia Católica que dedica sus mejores esfuerzos a la evangelización de gran parte de nuestro pueblo, ya bautizado, pero que desconoce el Evangelio.

-Se es católico de corazón, cuando no solamente se recibió el Bautismo y los demás Sacramentos, sino que se pertenece injertado en la Iglesia participando activamente en su misión. Católico es el que ejerce su sacerdocio laical santificándose y santificando su mundo mediante su participación en el culto divino, de manera especial en la Santa Misa y en los Sacramentos. Un buen católico asiste lo más frecuentemente que le sea posible a la Santa Misa y recibe en ella la Sagrada Eucaristía. Un buen católico se esfuerza por conocer el Evangelio, por instruirse en su religión, por vivirla con la Gracia de Dios, y ser testigo fiel en su especial estado de vida.

Católico es el que participa de la realeza de Cristo y trabaja por construir en el mundo el Reino de Dios. La presencia de los católicos en el mundo se impone como necesaria, no solo como inertes espectadores sino como activos protagonistas. Un buen católico participa activamente en la vida pública, encausando hacia Cristo la marcha de la sociedad. El católico influye con su decisión y valentía en su ambiente propio.

RESUMIENDO: Por el bautismo empezamos a ser católicos e ingresamos a la Iglesia participando del sacerdocio, profetismo y realeza de Cristo. En la medida en que vivimos militando nuestra fe somos miembros vivos, de corazón, de la Iglesia. Si nuestro catolicismo es solamente de nombre, somos miembros muertos para el crecimiento del reino de Cristo en el mundo.