via crucisMeditaciones del Padre Giovanni Salerno, msp

3ª estación: Jesús cae por primera vez

V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.

R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.

V/. Te adoramos, Cristo Señor, y te bendecimos.

R/. Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Del libro del profeta Isaías (53,4-6)

¡Y, con todo, eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz; y con sus llagas hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos; cada uno marchó por su camino; y el Señor descargó sobre él la culpa de todos nosotros!

Jesús cae porque ha sido duramente flagelado. Sus hombros chorrean sangre. Me hace recordar a los niños y adultos indígenas que, durante mis largos años de vida misionera en la Cordillera, he visto flagelados como Jesús (en algunos mercados de Cuzco y de Lima se venden todavía los flagelos destinados a azotar tanto a niños como a adultos). Más aún: es a Jesús a quien se flagela en cada uno de ellos.

Esta primera caída de Jesús me hace recordar también a varios padres de familia indios de la Cordillera quienes, sabiendo que en nuestro dispensario yo tenía medicinas para curar la tuberculosis, partían de su pueblo o caserío perdido en la alta Cordillera para venir a pedirme esas medicinas. Pero, lamentablemente, siendo muy débiles, caían a lo largo del camino, y morían con grandes hemorragias pulmonares. Y sus hijos venían llorando donde mí para comunicarme esa triste noticia.

Han muerto porque desde hacía mucho tiempo sufrían el hambre… En efecto, en la alta Cordillera se come una sola vez al día, y la comida consiste de una sopa con papas deshidratadas, conocidas como chuño.

“Tuve hambre, y no me disteis de comer” (Mt 25, 35).

Padre nuestro…

Quis est horno qui non fleret
Matrem Christi si videret
in tanto supplicio?

Quis non posset contristari
Christi Matrem contemplari
dolentem cum Filio?

¿Qué hombre no Lloraría
al ver la Madre de Cristo
en semejante suplicio?

¿Quién podría no afligirse
contemplando la Madre de Cristo
sufriendo con el Hijo?

Santa Madre, yo te ruego:
¡graba aquí en mi corazón
las heridas del Señor!

O también:

V/. Señor, pequé: ten misericordia de mí.

R/. Pecamos, y nos pesa: ten misericordia de nosotros.