papa franciscoLo explica muy bien Aciprensa. El Papa Francisco, un Papa secuestrado, ha vuelto a ser manipulado por los medios informativos, que han titulado que el Papa permite el uso de anticonceptivos contra el zika.

Luego, muy profesional, esos mismos medios que convierten al Papa en un entusiasta de la contracepción, matizan que, no obstante, el Papa condenó el aborto. Claro, como que lo hizo de forma inequívoca, “mirá vos”.

La culpa la tiene el jesuita Lombardi, jefe de prensa de la Santa Sede. Este Lombardi… Ello no obstante, para mí que, con todo respeto y afecto filial, Su Santidad el Papa Francisco no debería ofrecer ruedas de prensa en los aviones. La sonoridad no es buena, lo que, sin duda, repercute en la semántica, en la dialéctica y en un montón de cosas más, lo que crea un cierto aire de confusión, es decir, la marca de este pontificado. En plata, que cada vez que Francisco concede una rueda de prensa en un avión nos pasamos meses explicando lo que quiso decir Francisco. Miren ustedes: no se pueden oponer aborto y anticoncepción – salvo que estemos hablando de anticoncepción por métodos naturales – por una sencilla razón: todos los anticonceptivos químicos presentes hoy es el mercado son potencialmente abortivos. Depende de la composición y de la dosis, pero tienen posibilidad de actuar después de la fecundación. Es más, cada nuevo fármaco de anticoncepción química es más abortivo que el anterior. Lógico, los laboratorios no están dispuestos a fallar. Se juegan mucho dinero en ello.

Por tanto, la anticoncepción no es una alternativa al aborto… porque es lo mismo. Y cada día que pasa… es más lo mismo.

Los únicos anticonceptivos naturales no abortivos que existen son la abstinencia, una muestra de amor en determinados casos, los métodos naturales, que son abstinencia, ergo una muestra de amor en determinados casos… y el condón, que, en efecto, no es abortivo… pero no es ninguna muestra de amor en caso alguno.

Y lo más importante de todo: si hay peligro de zika (¿lo hay, de veras?) la solución no puede ser la contracepción. Eso sería considerar al ser humano, ellos y ellas, como animalitos que no pueden vivir sin sexo. Por ejemplo, sacerdotes y religiosos viven el celibato, la castidad perfecta, y no hacen muecas extrañas por la calle. No se lo digan a nadie, pero se puede vivir sin copular. Y no sólo de forma temporal.

(Eulogio López – HISPANIDAD)