miguicasPadre Martínez

No es extraño oír y leer que lo importante es amar. La ley moral está superada, desfasada. Y lo oímos en mundillos eclesiásticos.

No caen en la cuenta que la primera ley es amar con todo mi corazón a Dios. Luego siguen otras leyes divinas. Y es Jesús, Dios hecho hombre, quien dice: Quien me ama cumple todos mis mandamientos.

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A un amigo sacerdote le han gritado en la calle: ¡integrista, fascista! Él les ha contestado: sois unos retrógrados eso ya ha pasado de moda. Se os ve el plumero. Sois unos totalitaristas. Del pensamiento único. Sois unos monos que os han adiestrado para decir monadas. Para hablar sin decir nada.

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Días pasados, pasó por la palestra el P.O.D. (Poder Oculto del Dinero). Hoy un amable lector lo ha ampliado, el P.O.D.C.S. (Poder Oculto del Dinero del Capitalismo Salvaje).

Muchos empresarios son honrados con sus empleados, dan trabajo a millones de personas.

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Hay personas que dicen y escriben, la mar de tranquilos, que con las evoluciones, el hombre moderno ha descubierto que dios es él y la diosa, la mujer. Y al mismo tiempo, afirman que la mujer debe luchar contra el hombre y el hombre contra la mujer.

Dios nos dice que nos amemos unos a otros como Él nos amó y nos ama.

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Vivimos en un mundo repleto de belleza. Si contemplamos a un bebé, contemplamos la belleza de Dios. Está hecho a imagen y semejanza de Dios. Sus padres manifiestan su alegría, la alegría de Dios. Sus abuelos desbordan de ternura y delicadeza. Es la ternura y cuidado amoroso de Dios.

Dios es todopoderoso, todo amor, toda ternura. . .

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Si hacemos el examen de conciencia, caemos en la cuenta de las miserias que arrastramos. Que debemos mejorar varias virtudes. Que debemos mejorar mucho nuestra vida sobrenatural.

Nada de hundirse. Somos así. Pero la Virgen María es nuestra Madre. Si nos dejamos amar y educar por Ella el camino estrecho que lleva a la salvación, lo haremos alabando a Dios Nuestro Señor.

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He perdido la cuenta de las vidas de santos que he leído. Dios no se repite. Pero todos los santos han sufrido mucho. Lo divino es que sufren en paz, con gozo, con alegría.

San Juan de Eudes decía: “La gracia de las gracias, el mayor favor que, después de incesantes ruegos, me ha otorgado Dios por intercesión de María, es sufrir mucho por Él”.

“Tan grande bien es sufrir por amor de Dios que no hay quien sea digno de esa meced” (San José de Cupertino).