palioBajo palio, al Cristo le sigue la Virgen, dolorosa, bañadas sus mejillas con lágrimas de brillantes, entre vítores y aplausos de incontenida emoción.

En breve se hará la noche, para que sólo la luz de Cristo brille, junto a cirios y faroles, proyectándose en la sombras y ablandando corazones.

Felipe Barandiarán