hitoIsabel

Madre de la Iglesia

El 21 de noviembre de 1966,  Beato Pablo VI proclamó a María, Madre de la Iglesia con estas palabras: “Para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, nos proclamamos a María Santísima Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa, y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título. (Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas)

La mujer

Edith Stein

El camino de la vida hace madurar la vocación de cada uno y la da a comprender a los otros, de tal modo que éstos pueden hablar de la llamada a través de la cual, en el mejor de los casos, cada uno puede encontrar su puesto en la vida. La naturaleza de un ser humano y el desarrollo de su vida no se realizan casualmente, sino que considerado desde la fe, es obra de Dios. Quien llama en el fondo es Dios. Es Él quien llama a cada hombre a la actividad que le corresponde, a cada individuo a lo que está personalmente llamado; y, además, llama al hombre y a la mujer a lo que es propio y particular de cada uno. No parece fácil distinguir lo peculiar de la llamada del hombre y de la mujer, puesto que se ha discutido sobre el tema durante mucho tiempo. Y, todavía, existen muchos caminos por los cuales llega a nosotros la llamada: Dios mismo nos habla en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. La diferencia la descubrimos presente en la naturaleza del hombre y de la mujer, la misma historia nos da una explicación, y las necesidades de nuestro tiempo nos hablan de ello insistentemente.

El hombre nuevo democrático

Mucho más interesante se nos antoja la figura del “hombre nuevo” democrático, que en parte es el hombre -masa de Ortega (un hombre orgulloso de su vulgaridad , engolosinado en su bienestar, que sólo se guía por sus apetitos, mientras cree aseguradas la estabilidad política y la seguridad económica), en parte el hombre unidimensional de Marcuse (dedicado únicamente a producir y consumir e idiotizado por los mass media) y en parte el hombre programado de Skinner (un producto de la ingeniería social cuya conducta y pensamiento están inducidos, incluso determinados por el medioambiente, lo cual lo hace felicísimo).

Pero este hombre nuevo democrático, que se cree más libre que nunca, que proclama sin cesar su libertad y la paladea con fruición , como si fuese un caramelo masticable, ha llegado al extremo infrahumano de carecer de libre albedrío. (Juan Manuel de Prada – VERBO)

La venerable Teresita de la Virgen María

Teresita de la Virgen María, como acertadamente se la llama, nació en Madrid el 14 de abril de 1930, sábado santo, y murió, también en Madrid, el 8 de abril de 1950, sábado santo también, sin llegar a cumplir los 20 años.

Los primeros toques de la gracia los sintió muy pronto. Admirando yo, como admiraban todos, su extraordinaria devoción a la Santísima Virgen, el ardientísimo amor que la tenia, como aparecía en sus frecuentes conversaciones sobre ella, y por exclamaciones, que cuando son naturales y sinceras como las de Teresita son el lenguaje de quienes aman mucho, la pregunté un día: ¿cómo te comenzó la devoción a la Virgen?

-No sé, -me la dio Ella-. Recuerdo que de chiquitina, cuando me pasaban a la cama de papá y me enseñaba el ofrecimiento de obras, al rezar la oración: “Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco del todo a Vos…”, ya sentía yo gusto. Gusto que con admirable discernimiento de espíritus atribuye ella, no a causas naturales, inverosímiles a tal edad, sino a la gracia de Dios, por medio de la Santísima Virgen. Era la gracia interna del Maestro que intus loquitur, como dice San Agustín, porque “cátedra tiene en el cielo, el que enseña a los corazones”. Y el divino maestro la hablaba ya antes de los tres años, pues al cumplirlos, me dijo su padre, no volvían sus hijas a su cama. (Jesús González Quevedo, S.J.)

Homosexualidad y esperanza

Hay muchas razones para esperar que con tiempo, los que busquen liberación la encontrarán, pero debemos reconocer al estimular la esperanza, que algunos no van a lograr llegar a esa meta. Podemos encontrarnos en la misma situación de un oncólogo pediatra que dio una charla sobre cómo cuando empezó su práctica, prácticamente no había esperanza para niños con cáncer, y el deber del médico era ayudar a los padres a aceptar lo inevitable y no botar su dinero en pos de una “curación” Hoy por hoy casi 70 % de los niños se recuperan, pero cada muerte deja al equipo médico con, una terrible sensación de fracaso. A medida que mejore la prevención y tratamiento de la atracción por el mismo sexo, los individuos que estén luchando van, más que nunca, a necesitar apoyo compasivo y razonable. (Asociación Médica Católica – AMCA)

 

 

 

 

Evangelización tarea de todos

La evangelización es, pues, tarea de todos los miembros de la Iglesia. Todos los fieles bajo la guía de sus Pastores han de ser verdaderos apóstoles. Se trata de un apostolado que está al alcance de todos los cristianos en su entorno familiar, laboral y social. Es un apostolado que tiene como principio imprescindible el buen ejemplo en la conducta diaria – a pesar de las propias limitaciones personales – y que debe continuarse con la palabra, cada uno de acuerdo con su situación en la vida privada y en la vida pública.

Para que la evangelización sea “nueva” también ”en su expresión” (…) cada hombre y cada mujer cristianos han de adquirir un sólido conocimiento de las verdades de Cristo – adecuado a su propia formación cultural e intelectual – siguiendo las enseñanzas de la Iglesia (…)

Esa profunda formación cristiana le permitirá verter “el vino nuevo” de que nos habla el Evangelio en “odres nuevos” (Mt. 9, 17): anunciar la Buena Notica con un lenguaje que todos puedan entender. (Estanislao Cantero – Verbo)

Conservar la inocencia

Si la palabra amor se ha profanado, también la palabra fortaleza se ha devaluado. ¿Quién tiene fortaleza para mantenerse puro, casto? Muchos conocen la historia del armiño, pero no será inútil recordarla.

Godofredo de Bouillon que causaba la admiración de sus guerreros por el heroísmo con que luchaba y por la fuerza de su brazo. Le preguntaron de dónde sacaba tales bríos. “Es que nunca mi diestra se ablandó con tactos reprobables”.

Esta fortaleza se manifiesta en especial ante la muerte. En un choque de trenes, en Norteamérica, está agonizando un joven de 14 años. Sus labios están sonrientes. Al sacerdote que se le acerca le dice: “Esta mañana he comulgado. Es un Viernes del Corazón de Jesús.” “¿Tienes algo que turbe tu espíritu?”, le pregunta el sacerdote. “He conservado mi inocencia”. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Raíz del liberalismo

Filosóficamente, ya lo hemos indicado. El individuo es un producto del protestantismo, de la doctrina de Rousseau. El subjetivismo protestante y la negación del hombre como ser social, que hizo elucubrar el sofisma del “pacto social”, de Rousseau, para explicar el porqué de la sociedad, han originado el individualismo en todos los terrenos. Esta es la raíz del liberalismo. El individuo es independiente para pensar, hacer, asociarse, propagar cuanto quiera. Entonces se han producido los sistemas que oponen el individuo a la sociedad -desde el liberalismo, el capitalismo liberal, hasta el anarquismo-. Y por reacción, igualmente errónea, hemos basculado hacia los sistemas estatales que ahogan y esclavizan al individuo, como el nazismo, el comunismo y los totalitarismos anticristianos. Y es que el hombre es persona. Y “la razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios” (“Gaudium et Spes”, 19). Cuando así se considera el hombre, ni el Estado es la suma arbitraria de las voluntades pasionales, ni tampoco puede desconocer los auténticos intereses y derechos de la persona por su condición racional y cristiana. Aquí se deslindan claramente los campos para no confundir la autoridad como despotismo, ni la persona como un robot o un muñeco. (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)