hitosIsabel

El secreto de María

He dicho, además, que esta devoción consiste en hacer todas las cosas con María, en María, por María y para María.

No basta entregarse por esclavo a María una vez sola; ni aun es bastante hacerlo todos los meses o todas las semanas. Devoción harto pasajera sería ésa, que no elevaría el alma a la perfección a que si bien se practica la puede levantar. No es muy difícil alistarse en una cofradía, ni aun abrazar esta devoción y rezar diariamente algunas oraciones prescritas; lo difícil es entrar en el espíritu de ella, que es hacer que el alma en su interior dependa y sea esclava de la Santísima Virgen y de Jesús por Ella. Muchas personas he hallado que con admirable entusiasmo se han sometido a tan santas esclavitudes exteriormente; pero muy pocas que hayan cogido el espíritu de esta devoción y menos todavía que hayan perseverado en él. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

El peso de la paternidad que lleva el hombre sobre sus espaldas sería demasiado difícil si no tuviese a su lado la compañera que por naturaleza está llamada a cargar con más de la mitad de este peso. En ella está vivo el deseo de desarrollar la propia personalidad sin obstáculos, pero también se siente impulsada a ayudar en el desarrollo pleno de los hombres que están a su lado: por eso el marido encuentra en ella la mejor consejera para su conducta y la de los hijos, y muy a menudo sus trabajos consiguen su mejor cumplimiento siguiendo cuanto ella le aconseja. A esta cura femenina por el desarrollo de los hombres de su entorno, le es esencial la cura por el orden y la belleza de toda la casa, en la que se crea la atmósfera necesaria para todo desarrollo personal.

Combatir la Revolución

San Juan Pablo II nos anima continuamente para la tarea evangelizadora. No es algo a lo que podamos hacer oídos sordos; es nuestra obligación como católicos.

A quienes pertenecen a otras obras, instituciones o grupos, quisiera deciros que debéis redoblar vuestros esfuerzos en ellos. Y que consideréis que la Ciudad Católica puede proporcionaros un auxilio en determinadas materias, especialmente en el aspecto formativo y doctrinal del combate contra la Revolución en el que todos los católicos deben empeñarse. Es necesario comprender la intrínseca maldad de la Revolución para poder combatirla. Y es necesario compréndelo bien. (Estanislao Cantero – Verbo)

Contra los demonios, vigilias, ayunos y mortificarnos

“Esta clase de demonios con nada puede ser arrojada sino con oración y ayuno” (Mc.9, 29).

San Francisco de Asís decía que había sabido por experiencia que los demonios se espantaban y huían de la aspereza y del rigor y penitencia, y que por el contrario, tentaban fuertemente a los que se trataban regalada y delicadamente.

San Antonio abad enseñaba a sus discípulos: “Creedme, hermanos, teme mucho el demonio las vigilias de los buenos, sus oraciones y ayunos y su pobreza voluntaria.”

Así cuando hay estas tentaciones, uno no debe contentarse con acudir a la oración ni con hacer actos y propósitos contrarios a la tentación, sino ha de ejercitarse en obras corporales de penitencia y mortificación, siempre con el consejo del confesor para que vaya acertado. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Para los hijos

Que los hijos necesitan también instrucción, para la cual en la especie humana requiere el concurso de la razón y la fuerza del padre; que la necesaria certidumbre de la paternidad de la prole se entorpece si el varón puede repudiar a la mujer o ésta abandonar a aquél; que la necesidad de instrucción y formación, más allá de la simple crianza, impone que la familia se prolongue hasta que el menor de los hijos haya alcanzado sólidamente la adecuada instrucción y autodominio; que, más aún, el matrimonio se ordena a la educación de la prole no sólo durante algún tiempo, sino mientras viva: pues es de ley natural que los padres atesoren para los hijos y los hijos hereden a los padres. (Miguel Ayuso – VERBO)

Homosexualidad y esperanza

Thompson comparó 127 hombres homosexuales con 123 controles: “Los siete factores más discriminatorios en orden descendente fueron: (a) jugaron baseball… con los homosexuales concentrados en nunca o a veces… ;(b) jugaron juegos de equipo, competitivos (los homosexuales nunca o a veces…); (c) el niño pasaba tiempo con su padre (homosexuales, muy poco); (d) aptitud física cuando niño (homosexuales, delicado, torpe o coordinados, heterosexuales: atlético); (e) se sentía aceptado por su padre (homosexuales, un poco o nada …); (f) jugaba con niños antes de la adolescencia (homosexuales, a veces…); y (g) la madre exigía ser el centro de atención del niño (homosexuales, a menudo o siempre)”. (Asociación Médica Católica – AMCA)

Es pecado el liberalismo

No lo decimos nosotros. Es la Iglesia, la que solemnemente lo ha reiterado. Es pecado gravísimo propugnar las doctrinas liberales. Léase el “Syllabus”, de Pío IX. En 1867, Pío IX, ante 300 prelados, decía: “De nuevo confirmo ante vosotros la encíclica Quanta Cura y el Syllabus, y os lo propongo nuevamente como regla de doctrina”. Los obispos contestaron que “de todo corazón reciben el Syllabus como decreto del supremo magisterio de la Iglesia”. (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)