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Más de 334 millones de cristianos son perseguidos

Desde 2014, una de cada cinco naciones ha sido víctima de un ataque del Estado Islámico. Sus ataques se caracterizan por la extrema crueldad y por el uso de las redes sociales para reclutar terroristas y atemorizar a la gente. Este extremismo islámico, que cada vez tiene más fuerza, ha provocado un aumento de la cifra de refugiados. En 2015, 5,8 millones de personas tuvieron que huir de sus casas y lo perdieron todo. El total de refugiados en el mundo según la ONU ahora mismo es de 65,3 millones.

Los cristianos que viven bajo un régimen autoritario como en China o en Turkmenistán también son difícil. En estos dos años, en la provincia China de Zheijang fueron retirados al menos 2.000 crucifijos de las iglesias. Pero la peor situación en absoluto es la que hay en Corea del Norte y en Eritrea. En estos países no hay ninguna libertad religiosa y la fe se castiga incluso con la pena de muerte. Ayuda a la Iglesia que Sufre no ha conseguido obtener datos de estos países. (Romereports) – (Sociedad Internacional Trinitaria)

Las luces del posfeminismo

En contraposición, esta sociedad presuntamente cívica y opulenta en bienestar material está putrefacta en el orden moral y en el orden de los valores sociales. Esta decadencia social suicida va unida al abandono de la creencia en el alma humana inmaterial y en el rechazo al orden natural de un ser humano al que se le cosifica. Nos encontramos en el tiempo histórico de un cambio de época donde una feminidad renovada debe alumbrar su propio rumbo. En su viaje eterno en conflicto permanente con la virilidad, la feminidad ha llegado al mar abierto de un posfeminismo que necesita una luz firme y brillante que le guíe a buen puerto. La luz que acompaña al hombre desde su Creación. (Porfirio Gorriti – Ahora Información)

El demonio también se ha colado en la Iglesia

En declaraciones al diario italiano II Foglio, el padre Amorth alertaba: “Muchos prelados no creen en el demonio e incluso llegan a decir en público que el infierno y el demonio no existen. ¡Y sin embargo, Jesús, en el Evangelio, habla de ello abundantemente, por lo cual cabría preguntarse si no han leído el Evangelio o no creen en él en absoluto!”. ¿Satanistas dentro del Vaticano? Así respondía el exorcista: “Sacerdotes, monseñores y también cardenales. Lo sé por personas que lo han conocido directamente. Y además es una cosa “confesada” en otras ocasiones por el mismo demonio, bajo obediencia, durante los exorcismos”. (Padre Amorth – Meridiano Católico)

10 Pudor y castidad

La apostasía hoy frecuente del Evangelio del pudor, en predicación y catequesis, en modas, costumbres y espectáculos, quebrantando una tradición de la Iglesia tan continua y arraigada en Oriente y Occidente, ha hecho de las naciones cristianas (corruptio optimi pessima) vanguardias mundiales del, impudor y de la lujuria. Son innumerables los cristianos que merecen hoy el diagnóstico de San Pablo sobre los corinto: “es ya público que reina entre vosotros la fornicación, y tal fornicación que no da ni entre los gentiles” (1ª Cor 5, 1)… Efectivamente. Es mucho mayor el impudor en los pueblos cristianos apóstatas que en muchos de los pueblos paganos, que reconocen y guardan el pudor como un valor. (José María Iraburu)

Adoptar embriones

En definitiva, es necesario constatar que los millares de embriones que se encuentran en estado de abandono determinan una situación de injusticia que es de hecho irreparable. Por ello Juan Pablo II dirigió “una llamada a la conciencia de los responsables del mundo científico, y de modo particular a los médicos para que se detenga la producción de embriones humanos, teniendo en cuenta que no se vislumbra una salida moralmente lícita para el destino humano de los miles y miles de embriones “congelados”. (Juan Antonio Mateo García – AVE MARÍA)

Valor salvífico del dolor

Finalmente, el sentido pleno del dolor lo encontramos cuando contemplamos la Cruz redentora: “Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mi” (Gál 2, 19). “Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24). “Cristo ha enseñado al hombre a hacer bien con el sufrimiento y a hacer bien a quien sufre” En realidad, “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encamado. (…) Cristo, el nuevo Adán, manifiesta plenamente el hombre al hombre y le descubre la sublimidad de su vocación”. El hombre con fe también siente la tristeza y el dolor físico de la enfermedad, pero la identificación con Cristo le ayuda a aceptarlos, a mantener la paz interior y a crecer en la esperanza de la salvación eterna. (Santiago Fernández – Cristiandad)