Padre Martínez Cano, m.C.R.

Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo. Ten misericordia de nosotros

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No tengáis miedo. Es Cristo quien lo pide. Santa Teresa de Calcuta decía que el obstáculo más grande es el miedo. Más que coraje, hace falta valentía. La Iglesia necesita, héroes y Santos que la defiendan de sus enemigos exteriores y, hoy más que nunca, de sus enemigos interiores.

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Solemos decir que los jóvenes son irreflexivos, inconstantes, irresponsables. No todos, claro está. Aprovecho la ocasión para invitar a los mayores a echar una ojeada, de vez en cuando, a su alma. Encontraremos muchas sorpresas: hábitos y costumbres no buenas del todo, muy mundanos.

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Predico un triduo en una residencia de cien ancianos. Seis religiosas, una en sillas de ruedas, y los empleados, atienden primorosamente a los ancianos. “las religiosas nos quieren mucho” y “los empleados también nos tratan bien”. No es noticia para unos medios perversos. Y así, miles de instituciones católicas, haciendo el bien a los cuerpos y las almas. Y las hermanitas no cobran un euro. Por cierto que las dos religiosas más jóvenes son hispanoamericanas. La historia de España es única. Con algunas Judas.

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Demasiados corazones raquíticos. Con San Pablo, hemos de tener un corazón grande, que abrace a todo el mundo, y predique la verdad a todos los hombres: “Predicamos la Buena Noticia para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo”. Tan vivo, que se hizo hombre, el Verbo encarnado, Jesús, el único Redentor y Salvador de la Humanidad.

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John Lennox, profesor de matemáticas de la Universidad de Oxford, comentando el planteamiento ateo de Hawking, ha dicho, “las tonterías siguen siento tonterías incluso si son dichas por científicos de fama mundial”. O por sacerdotes que (bendicen a los fieles) en la Santa Misa “en el nombre del Padre, de la madre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Toman el nombre de Dios en vano. Pecan.