Tengo 28 años y vivo en la Ciudad de Guatemala. En el año 2012 sentí una profunda necesidad de encomendarme a Nuestra Señora de Lourdes. En el año 2015 tuve la oportunidad extraordinaria de viajar a Europa, me encontraba indeciso ya que estaba en la etapa final de mis estudios en la universidad. Algo especial, dentro de mí, me decía que esa peregrinación era necesaria. Fui a Lourdes en compañía de una tía. La estancia en Lourdes fue preciosa, pero muy corta. De vuelta a mi país, obtuve mi diploma sin mayores dificultades. Sentía que debía regresar y permanecer más tiempo con la Virgen y profundizar en el mensaje dado a Santa Bernardita. En julio de 2016 surge nuevamente la oportunidad de volver, esta vez en compañía de mi abuela, una mujer católica y muy devota que soñaba con hacer la peregrinación. Ella me inculcó los valores de la fe católica. Al llegar, ante la Gruta, sentí la presencia de la Virgen, cercana y llena de amor: La gracia que he recibido es comprender que Nuestra Señora siempre ha estado conmigo, que me escucha en las mínimas necesidades, pone atención a lo que hay en mi corazón, a mis sentimientos. Ahora, muy a menudo, cuento mi experiencia de Lourdes e invito a todos los que pueden, escuchar las llamadas del Cielo. Doy testimonio de que Dios y la Santísima Virgen escuchan nuestras oraciones, y nos ayudan a superar las dificultades. No nos olvidemos de darles las gracias.

Rodrigo (Guatemala)