María

Todo lo puedo en aquel que me conforta. (Filipenses 4, 13)

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Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. (San Juan 14, 15)

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Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados . (Hechos 3, 19)

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Estando a diario en el templo con vosotros, no me prendisteis. Pero esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas. (San Lucas 22, 53)

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Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche. (Isaías 55, 1)

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Pero si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. (1ª San Juan 3, 17-18)

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Porque este precepto que yo te mando hoy no excede tus fuerzas, ni es inalcanzable. No está en el Cielo, para poder decir: “¿Quién de nosotros subirá al Cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”. Ni está más allá del mar, para poder decir: “¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?”. El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca, para que lo cumplas. (Deuteronomio 30, 11-14)

Amar en la verdad

El Presbítero a La Señora Elegida y a sus hijos, a los que yo amo en la verdad; y no solo yo, sino también todos los que tienen conocimiento de la verdad, gracias a la verdad que permanece en nosotros y que nos acompañará para siempre. Nos acompañará la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Jesucristo, el Hijo del Padre, con la verdad y el amor. (2ª San Juan 1, 3)