Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Pope Francis blesses the missal as he leads a mass on the 100th anniversary of the Armenian mass killings, in St. Peter's Basilica at the VaticanLa Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea en colaboración con la Secretaría de Estado del Vaticano, organizó en Roma la conferencia Repensando Europa.

En su discurso a los participantes, el Papa Francisco, entre otras cosas dijo: “Al entregar a las nuevas generaciones los ideales que han hecho grande Europa, se puede decir híper lógicamente que se ha preferido la traición a la tradición… Europa vive una especie de déficit de memoria. Volver a ser comunidad solidaria significa redescubrir el valor del propio pasado, para enriquecer el propio presente y entregar a la posteridad un futuro de esperanza”.

Europa es hija de la Iglesia Católica, única Iglesia fundada por Jesucristo. El Sanedrín judío lo condenó a muerte y, como profetizó, resucitó al tercer día. Para que los apóstoles cumplieran su mandato de predicar el Evangelio en todo el mundo, envío el Espíritu Santo para confirmarlos en su fe.

Pero el diablo también tiene sus sicarios que quieren destruir la Iglesia con cismas, herejías, apostasías, corrupciones. El Cisma de Oriente alejó de la Iglesia a los ortodoxos. Lutero y el Protestantismo destrozaron la Iglesia en Occidente con la corrupción de la fe y el enfrentamiento contra el Vicario de Cristo en la tierra. En el Cisma de Occidente llegaron a ver hasta tres papas en el mismo tiempo.

El golpe infernal contra la Iglesia fue la Revolución Francesa, antitea y antihumana. Su consigna diabólica fue “Hay que destruir la Iglesia”. Y de sus principios antirreligiosos, surgieron las democracias modernas agnósticas, ateas y antiteas. “Por sus frutos los conoceréis”, nos dijo el Señor. Sus leyes son antihumanas y anticristianas; bástanos con el fruto diabólico del aborto.

Los democratistas han preferido la Traición. Nosotros, con la gracia de Dios y la protección de María Santísima, queremos ser fieles a la Tradición de la Iglesia, a la Cristiandad.

Hoy somos más de mil millones los católicos en el mundo. El Papa Francisco nos ha recordado una verdad triste. Pero Dios no nos abandona nunca. Doce Apóstoles eligió el Señor y uno le traicionó. Vamos a ir contracorriente combatiendo los nobles combates de la fe.

Por cierto, ha sido España quién plantó la tradición cristiana de Europa en el nuevo mundo, la Hispanidad.

San Pío X nos señala el camino: “… no se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado;…  no, la civilización no está por inventar, ni la nueva ciudad por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla, sin cesar, sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: ´Omnia instaurare in Christo`” [SAN PIO X, Carta sobre Le Sillon “Notre charge apostolique” (I, 11)].

San Juan XXIII, lo confirma: “… el aspecto más siniestramente típico de la época moderna consiste en la absurda tentativa de querer reconstruir un orden temporal sólido y fecundo prescindiendo de Dios, único fundamento en que puede sostenerse” …“Sin embargo, la experiencia cotidiana, en medio de los desengaños más amargos y aun a veces entre formas sangrientas, sigue atestiguando lo que afirma el Libro inspirado: ´Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los que la edifican`” [JUAN XXIII, Encíclica Mater et Magistra (217; 15-V-61)].