Papa Francisco - con niñosDurante el viaje apostólico a Filipinas en el 2015, el Papa Francisco vuelve a decir sobre el sufrimiento: “Es una situación para la que no hay explicación, el único remedio para los niños y sus padres es llorar”. Además mencionó que Nuestra Señora tampoco comprendió lo que pasaba en el Calvario, y al igual que su HIJO NO tenía claro el alcance de nuestros dramas hasta el momento en que lloró. “Dios mío, Dios mío porqué me has abandonado”.

Preguntado una y otra vez: ¿Por qué el sufrimiento tan atroz de los niños? El Santo Padre “aísla” el discurso de Jesús del Evangelio de San Lucas cuando tan lleno del Espíritu Santo dijo: “Te doy Gracias, Padre, Señor del Cielo y Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a los pequeños”.

Como es el caso de Mari Carmen, a quien Dios reveló su más Augusto Misterio: el de la Cruz. Así lo afirmó su hermana Lourdes que estaba completamente convencida que la conciencia de la Venerable en cumplir su entrega se debía sobre todo “POR LA GRACIA ESPECIAL DE DIOS”.

A través de esta pequeña niña, Dios nos manda un triple mensaje: de Pureza, Caridad, y el Valor del Sufrimiento.

Junto a su gran Pureza creció también la Caridad que no la dejó nunca a lo largo de su corta pero intensa vida.

Mª del Carmen González ValerioEl grandísimo dolor de Mari Carmen fue el asesinato de su padre, con quién estaba tremendamente unida, y por supuesto su espantosa enfermedad. Es sabido aunque desgraciadamente no por todos, si, por una inmensa mayoría, que todo sufrimiento genera “Crecimiento Espiritual”. ¿Pero cómo un ser tan pequeño pudo dar un: “Sí, quiero” con tanta firmeza y amor? No hay que olvidarse que esta niña, fue encomendada a la Inmaculada Concepción, antes de nacer, y fue ofrecida en la mayoría de los santuarios marianos de España, y qué duda cabe: ¡fue una elegida de Dios!

Tras el asesinato de su padre, Mari Carmen mostraba en todas sus acciones una resignación y fortaleza impropia de una niña de su edad: sufre, perdona y además reza todos los días el Rosario de las Llagas por la salvación de sus enemigos y acude con toda su fe e inocencia a la Santísima Virgen para que le ayude a llevar su dolor.

Su amor a la Eucaristía, la oración constante por la salvación de los pecadores especialmente los que asesinaron a su padre, por las persecuciones religiosas que había entonces en España debidas a la Guerra Civil, estamos convencidos que su “sacrificio” fue para alcanzar de Dios la salvación de todos los pecadores y la conversión de España.

A finales de marzo de 1939, la catequesis cuaresmal que recibió en el colegio en preparación para la Pascua, le impactó de una manera sorprendente: “En su corazón sintió el deseo de corresponder al Amor infinito de Jesús, con la entrega de sí misma hasta el sacrificio”.

¿Puede alguien amar sin compartir el sufrimiento de la persona amada?

¿Pero cómo pudo llegar hasta esta colosal entrega? “¿Abuela me entrego?, si entrégate”. A partir de este momento empezó su calvario o lo que es lo mismo su Crecimiento Espiritual.

Así lo testifica el Médico que le atendía: “El cuerpo de esta pequeña niña estaba totalmente acribillado de inyecciones, cuando llegaba la hora de curar aquel oído destrozado, donde le introducían metros y metros de gasa…” Mari Carmen se estremecía solo de pensar en estos sufrimientos: pero sabía cómo recobrar la fortaleza: “¡Jesús!” exclamaba. Durante su largo sufrimiento nunca pensó en ella, siempre en los demás: “Mi Padre murió mártir, pobre mamá, y yo víctima”.

Mª del Carmen GonzálezMeses después de su muerte se encontró dentro de su maletita del colegio un sobre sellado que ponía “PRIVADÍSIMO, PRIVADÍSIMO, PRIVADÍSIMO” y al abrirlo había una agenda en la que aparecía su gran secreto “Me entrege en la parroquia del Buen Pastor, 6 de Abril de 1939”.

¿Acaso la Santidad es otra cosa que una entrega total a Dios?

Un prisionero, Víctor Frankl, en el campo de concentración nazi de Auschwitz explicó: “Cualquier tipo de sufrimiento y de sacrificio que la vida nos depara, será aceptado con fortaleza por el ser humano si sabe que detrás de él hay un sentido que puede iluminar su significado”. Esto es exactamente lo que sabía nuestra pequeña niña, detrás de todo, y a lo largo de todo el camino está Dios. No en vano decían familiares que estaban junto a ella, que unas semanas antes de morir, observaron en ella: “mucho más paciencia en no quejarse, y hablar mucho más de la Santísima Virgen, y ofrecer a Dios TODO lo que sufría”.