Francisco Sánchez-Ventura y Pascual

VaticanoLas formulas a emplear por esta nueva organización que proponemos pueden y deben ser objeto de todo un libro, libro, además, de carácter eminentemente económico. Ahora nos conformamos con apuntar el problema, señalar que frete al mismo existen soluciones, y lanzar la idea del único tipo de asociación religiosa capaz de llevar a la práctica tan transcendental cometido. Dios quiera que pronto surja el hombre en condiciones de poder fundar y poner en marcha organización de tanta envergadura cómo urgente necesidad.

Un misionero en tierra de infieles respaldado por una organización de prestigio y con medios suficientes que le permita acoplar a todos los necesitados en un tinglado productivo, y que facilite así la solución de sus necesidades materiales, está en óptimas condiciones para atenderlos después en ese otro aspecto de sus inquietudes espirituales, enfocando debidamente la necesidad de amor a Dios -amor hoy asfixiado por un sentimiento de odio y de desesperación general- y de logar de esta forma la salvación de su alma. No olvidemos que el problema religioso actual no está centrado en el individualismo, en la salvación individual solamente, y tampoco, como algunos más generosos afirman, en la salvación de la Iglesia. Las aspiraciones del problema religioso actual están centradas, como objetivo, en la salvación de la Humanidad en general, a través de la cual se logrará la salvación de la Iglesia y la personal de todos los cristianos.