JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

Una huérfana

Tuvo una infancia y adolescencia llena de humillaciones, dolor y abandono. Hija del rey Juan II de Castilla, nació en el año 1451 en plena decadencia de la monarquía castellana, desposeída por la nobleza. Ella que construiría un imperio planetario, sobre el cual no se pondría el sol, vio la luz en una muy modesta ciudad de la meseta de Castilla (Madrigal), en unas “pequeñas habitaciones encaladas y bajas de techo”. Su padre murió cuando ella tenía tres años, y de igual modo fue huérfana de madre, ya que ésta padecía graves trastornos mentales.

Hasta los trece años no fue llevada a la corte de su hermanastro Enrique IV de Castilla. Donde viviría un abandono todavía más doloroso: el cínico Enrique IV la prometió a una increíble sucesión de pretendientes que él pensaba podían favorecer sus intereses. Isabel fue hasta literalmente vendida a un viejo malvado por 60.000 doblas de oro, 3.000 caballeros y ayuda política. Un viejo que felizmente murió en el camino que debía llevarle a tomar posesión de su prometida. Rechazando los Santos Sacramentos y blasfemando el nombre de Cristo. Era uno de estos judíos aparentemente convertidos al cristianismo, que llegaron a ser muy ricos y poderosos en España, gracias al generoso recibimiento cristiano, creando un grave problema a la Iglesia, que Isabel, con los papas, debió resolver.