isabel y fernando (reyes católicos)

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

Proclamación de la Reforma

Demostró esta fortaleza de cuerpo y espíritu, a sus dieciocho años, cuando con grave peligro de ruptura de los intereses de Enrique IV de Castilla, decidió elegir, por sí misma, esposo. Escapándose y recorriendo a caballo más de 300 kilómetros para casarse con el elegido de su corazón, el igualmente joven y seductor Fernando, heredero de la corona de Aragón. E Isabel demostrará plenamente su incomparable fortaleza de espíritu a los veintitrés años cuando, muerto Enrique IV, se impuso ella sola (Fernando estaba en Aragón), como reina de Castilla. Anunciando seguidamente, de forma clara y terminante, que sería ante todo la reina de la Reforma católica. Una Reforma que la Iglesia de entonces, hundida en la corrupción o el relajamiento (incluidos los papas del Renacimiento), necesitaba tanto. Una reforma que la Iglesia no realizaría por sí misma hasta un siglo más tarde, basándose en el modelo dejado por Isabel, después del Concilio de Trento (1563).

Esta joven mujer de veintitrés años se adelantó un siglo a la historia de la Iglesia, a partir de 1475, por medio de esta proclamación, haciéndose cargo de la Reforma: “Las vacaciones de los arzobispados, maestrazgos, obispados, priorazgos, abadías y beneficios eclesiásticos suplicaremos comúnmente (al papa) a voluntad de la reina, según mejor pareciere cumplir el servicio de Dios, e bien de las Iglesias, y salud de las ánimas de todos, e honor de dichos reinos”. Bajo el control y la investidura de Roma, bien entendido, pero rechazando sus corrupciones. Y empleándose inmediatamente a formar los candidatos dignos de asumir estas responsabilidades,  por medio de los super-seminarios que abrió o favoreció: el del cardenal Mendoza, el del monje Talavera y los colegios mayores de las grandes universidades de Salamanca, Valladolid y después Alcalá. Los seminarios previstos por el Concilio de Trento no se abrirían en Francia hasta mediados del siglo XVII, casi dos siglos más tarde.