Chispicas 340

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda».

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* San Jerónimo (siglo IV-V) hizo una traducción de todos los libros de la Sagrada Escritura al latín. Es la Biblia oficial de la Iglesia llamada Vulgata.

* El autor principal de la Biblia es Dios, y el autor secundario el hombre. Inspiración, en sentido bíblico estricto, es una acción divina o influjo sobrenatural por el cual Dios ilumina el entendimiento del autor sagrado para escribir un libro, y mueve eficazmente su voluntad para que exprese la verdad que Él mismo quiere expresar.

* La Sagrada Escritura es la palabra de Dios, y por lo mismo, libre de todo error. La palabra de Dios, que no puede engañarse ni engañar a otros, excluye todo error y contradicción. Dios, suma verdad, no puede ser autor del error. “La Sagrada Escritura no puede mentir” (San Jerónimo).

* En la Sagrada Escritura encuentra la Iglesia su alimento y su fuerza porque en ella recibe la palabra de Dios en toda su pureza. El Padre que está en los cielos sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos por medio del Verbo Divino.

* San Agustín luchó personalmente contra la herejía, cuerpo a cuerpo con el hereje tanto contra la herejía.

* “El alma habita en el cuerpo, pero no procede del cuerpo; los cristianos viven en el mundo, pero no son del mundo” (Rodrigo Menéndez Piñar).

Cosicas 54

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden! Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Mossèn Manel

* Los libros del Antiguo Testamento fueron escritos entre los siglos XVI y II antes de Jesucristo, en arameo.

* Libros del Nuevo Testamento: a) Históricos: Los cuatro Evangelios: San Mateo, San Marcos, San Lucas, San Juan, Los Hechos de los Apóstoles.

* b) Didácticos: Las catorce Epístolas de San Pablo: a los Romanos, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, a Tito, a Filemón, a los Hebreos, 1ª y 2ª a los Corintios, 1ª y 2ª a los Tesalonicenses, y dos a Timoteo. Epístolas católicas: una de Santiago, dos de San Pedro, tres de San Juan y una de San Judas.

* c) EL libro profético del Apocalipsis. Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos entre mediados y fin del siglo I de nuestra era cristiana, en griego, menos el Evangelio de San Mateo, que probablemente fue escrito en Arameo.

* “¡Ánimo! sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios” (1º Reyes).

* “El ser cristiano ha continuado siendo para los españoles lo que podríamos llamar un sentido total o una inserción en la existencia” (Rafael Gambra).

Historia sencilla de la Iglesia (37)

Dios quiere la salvación de todas las almas.

Recapitulada por el P. Cano

– LA PREDESTINACIÓN

En el siglo IX el monje Gotschalk inició una nueva controversia: la predestinación. Afirmaba que el predestinado a la felicidad eterna necesariamente se salva y el predestinado a la condenación se ve obligado a pecar.

Combatió esta doctrina Rabano Mauro, arzobispo de Maguncia, escribiendo un tratado sobre la predestinación. Gotschalk escribió otro tratado en contra de Rabano.

El concilio de Toucy (860) determinó la doctrina católica sobre la predestinación única, la libertad humana y la voluntad salvífica universal de Dios: Dios quiere la salvación de todas las almas.

Gotschalk no quiso aceptar las decisiones del concilio y murió sin reconciliarse con la Iglesia.

– DISPUTAS EUCARISTICAS

Hasta el siglo IX no se había cuestionado sustancialmente al sacramento de la Eucaristía. Por esta razón, no existía una terminología exacta.

El año 831 Pascasio Ralberto enseñaba que: “La Eucaristía no está sujeta a la corrupción, como otros manjares”. Contra esta doctrina, escribió Rabano Mauro en el año 853. Estos polemistas engendraron más confusión en torno a la terminología eucarística.

Juan Escoto Eriúgena llegó a defender que en la Eucaristía no había más que una figura de Cristo.

Berengario de Tours (1046) enseñaba que en la Eucaristía no estaba el verdadero cuerpo y sangre de Cristo, sino sólo una figura e imagen. Esta doctrina fue condenada por el Papa León IX (1050). Berengario se obstinó en su error. Murió en la isla de San Cosma el año 1089, arrepentido de sus errores.

– EL FILIOQUE

En Occidente se había enseñado siempre que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, como de un solo principio. Esta doctrina aparece expresada por primera vez con la palabra “filioque” en el III Concilio de Toledo, (589).

Durante los siglos VII y VIII el “filioque” se fue extendiendo por Francia, Inglaterra e Italia, de modo que ya el año 767 llamó la atención de los griegos. Enfadados los orientales por otras causas, aprovecharon la cuestión del “filioque” para iniciar un nuevo ataque contra los occidentales.

Los griegos afirmaban que el Espíritu Santo procedía sólo del Padre y que, por tanto, la doctrina del “filioque” era nueva y herética.

La lucha se fue intensificando cada vez más y, de tal manera, que en Jerusalén los monjes orientales llegaron a las manos contra los monjes franceses.

El Papa León III convocó el concilio de Aquisgrán el año 809 para resolver el problema. El concilio determinó la inclusión del “filioque” en el Credo.

– LOS ICONOCLASTAS

Desde el edicto de Milán se había desarrollado mucho el culto de las imágenes sagradas. En el siglo VIII el Emperador León Isáurico publicó un edicto general prohibiendo el culto de las imágenes.

Se enfrentó al Emperador el Patriarca de Constantinopla y León Isáurico lo destituyó de su cargo. San Juan Damasceno rebatió con sus escritos todas las razones y calumnias de los enemigos de las imágenes.

Los Papas Gregorio II y III animaron valientemente a los defensores del culto de las imágenes.

León Isáurico promovió otra campaña mandando destruir toda clase de imágenes, maltratando a los que se le oponían. La persecución siguió hasta la muerte del Emperador, (741).

Su hijo y sucesor, Constantino V Coprónimo, intensificó la persecución; defendía también algunas ideas nestorianas. León IV, sucesor de Constantino Coprónimo, fue más tolerante con las imágenes.

El VII Concilio ecuménico de Nicea (24- IX-787) proclamó la licitud del culto a las imágenes, explicando la diferencia entre veneración y adoración.

Resurge la persecución contra las imágenes con León V, el Armenio (813-842). Se le enfrentó Nicéforo, Patriarca de Constantinopla, y el Emperador desterró al Patriarca. Después siguió la persecución más violenta contra las imágenes, las reliquias y sus defensores. Las imágenes que habían escapado de la destrucción en la primera persecución, fueron destrozadas en ésta.

Para resolver el problema, la Emperatriz Teodora hizo celebrar un concilio en Constantinopla (842), bajo la dirección del Patriarca Metodio. Poco a poco, fue llegando la pacificación; en conmemoración del feliz desenlace de este concilio se estableció la fiesta de la “ortodoxia”, con la que terminan las persecuciones iconoclastas en Oriente.

El nacimiento de la España moderna 56

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA: SOMBRAS, PERO TAMBIÉN LUCES (IV) 

Las Casas: Llorente

¿Cómo ha ido posible esta distorsión, este polarizar la indignación solamente hacia la Inquisición española? Primero por el mismo fenómeno de traspaso que creó la “Leyenda Negra” sobre la conquista española de América, tal y como vimos en una conferencia anterior. Los españoles, denunciando la Inquisición de España, cubrían sus propias intolerancias y llevaban a cabo, según ha escrito Pierre Chaunu (que es, sin embargo, calvinista), una eficaz «guerra psicológica”, “arma cínica” contra la preeminencia española de entones. Las voces discrepantes fueron sofocadas. Tal y como ocurrió con Antonio del Corro, sevillano que fue pastor protestante en Francia y en Londres, y que escribió en la capital inglesa en 1569: “Las inquisiciones protestantes imponen una mayor y más injusta opresión y tiranía que la de los inquisidores españoles”. O en España la voz que ponían en duda las enormes cifras con la que se evaluaba ya el número de víctimas d la Inquisición española. Como Ortiz de Zúñiga, que escribió en sus muy documentadas Anales de Sevilla de 1677: “La historia citan (sobre el tema) cifras increíbles, que sin duda fueron menores”. Luego, igual que la “Leyenda Negra” sobre la conquista americana, la “Leyenda Negra” de la inquisición española ha tenido su Las Casas: el afrancesado Llorente -también español y también implicado, por ser miembro de la Inquisición-. Además, adherido a los filósofos y liberales franceses lascasianos. Su pretendida Historia crítica de la Inquisición española de 1817 y las enormes cantidades de víctima que computaba, de manera puramente conjetural, se han convertido durante los dos últimos siglos en los nuevos cimientos de la “Leyenda Negra” sobre la Inquisición española. Aún más temibles teniendo por constructor a un español.