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Confiar en la misericordia divina

Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a Mí. Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre las almas humanas. Jesús se quejó conmigo con estas palabras: La desconfianza de las almas desgarra Mis entrañas. Aún más Me duele la desconfianza de las almas elegidas; a pesar de Mi amor inagotable no confían en Mí. Ni siquiera Mi muerte ha sido suficiente para ellas. ¡Ay de las almas que abusen de ella!” Santa Faustina Kowalska, Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 50.

Nueva evangelización

“El CELAM, por su parte, ha continuado su labor de animación, de servicio y comunión por medio de numerosas iniciativas. No puedo dejar de mencionar, como más reciente, su “Mensaje ante los quinientos años del descubrimiento y evangelización de América Latina”. En él aboga para que se lleve al hombre latinoamericano la luz de Cristo, se reconozca su dignidad, se dé premio a su paciencia y satisfacción a sus derechos. Teniendo todo esto ante los ojos, como Obispo de Roma me postro de rodillas ante la majestad del Dios vivo, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ante Ti, Rey de los siglos y Señor de los señores. Y junto con vosotros, Hermanos en el episcopado, con vosotros, sacerdotes y familias religiosas, con vosotros, hijos e hijas de América, con la generación adulta y joven, quiero inaugurar esta gran novena de años, que sea una nueva evangelización, una extensa misión para América Latina, una intensa movilización espiritual.” San Juan Pablo II, Ante el V centenario de la evangelización de América, p. 30.

¿Ilustración?

“La cultura europea nació en los monasterios, cuyas reglas esenciales se deben a San Benito. En contraste, se ha hecho costumbre, y esa costumbre se ha convertido en una idea-creencia, atribuir a la Ilustración las reglas que rigen el proceso de descivilización de Europa. Ahora bien, la Ilustración es uno de los grandes mitos contemporáneos. Por lo pronto, no ha existido jamás semejante época, que ni siquiera es una particularidad europea. Las ilustraciones son normales cuando se ha difundido, popularizado o vulgarizado la cultura de una civilización y, con palabras de Carl Schmitt, la europea fue «una vulgarización en gran estilo, de esclarecimiento y asimilación literaria de los grandes acontecimientos del siglo XVII, humanización y racionalización».” Dalmacio Negro Pavón, Revista Razón Española, julio-agosto 2015, p. 9.

Rey de Reyes

“Jesucristo es, pues, Rey. “.No hay -escribe Monseñor Pie- uno solo de los profetas, uno de los evangelistas ni de los apóstoles que no le asegure su condición y sus atribuciones de rey”. “Un niño nos ha nacido y se nos ha dado un hijo”, anota Isaías en su visión profética. – “El tiene sobre su hombro la soberanía”… Daniel es aún más explícito: “Seguía yo mirando en la visión nocturna, y vi venir en las nubes del cielo a un como hijo de hombre, que se llegó, al anciano de muchos días y, fue presentado a éste. Fuele dado el señorío, la gloria y, el imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, y su dominio es dominio eterno que no acabará nunca, y su imperio, imperio que nunca desaparecerá” (Dan. 7, 13 y 14). Pero en este sentido podría invocarse toda la Sagrada Escritura y la tradición toda. La unanimidad es absoluta. “Príncipe de los reyes de la Tierra” le llama San Juan en el Apocalipsis, y sobre sus vestidos como sobre Él mismo lleva escrito: “Rey de los reyes y Señor de los Señores'” (Ap. 17, 14 y 20, 16).” Revista Verbo (Argentina), mayo 1959, pp. 9 y 10.

La confusión moderna

“La confusión de la soberanía social y política es la característica de las sociedades modernas. Esta es la hora en que no hay una sola entidad, una sola corporación, una sola sociedad natural y de aquellas que de las naturales se derivan, que no pueda levantarse contra el Estado y demandarle por algún robo de algunas de sus facultades y de sus atributos. Usurpándolo todo, avasallándolo todo, ha llegado a tener como derechos y delegaciones suyas todas las demás personas jurídicas; ha llegado a más, a considerarse como la única persona que existe por derecho propio, a sostener que todas las demás existen, en cierta manera, por concesión o tolerancia suya. Y así hemos venido a u Estado que es la fórmula más completa y acabada de la tiranía”. Juan Vázquez de Mella, El Verbo de la Tradición, p. 48.

Ideología totalitaria

“La aristocracia, no sólo ha perdido su antigua ejemplaridad, sino que ha accedido a competir con todos en la propaganda de la imagen, adecuándose incluso al estilo de los profesionales del espectáculo, que son, naturalmente, los que mejor uso pueden hacer de su propia imagen». Pero la extinción de la nobleza y la consiguiente decadencia de la aristocracia han alcanzado a las dinastías. Finalmente, la democracia ha traspasado el campo de las formas de gobierno para pretender convertirse en el fundamento del mismo, convirtiéndose incluso de resultas en una ideología (por lo menos virtualmente) totalitaria, «conforme con la que se debe ajustar la Ética, para distinguir la “corrección política” y proscribir lo “democráticamente incorrecto”»” Miguel de Ayuso, Revista Verbo, nº 535-536, mayo-junio-julio 2015, p. 391.

Los ideólogos

“Los ideólogos argumentan en base a ideologías supuestamente teóricas animados por una “( …) rampante y ávida voluntad de poder”. ¿Quiere esto decir que Fernández de la Mora proscribe toda voluntad de poder? En absoluto, entiende que haya ciudadanos interesados en el poder. La ambición, y la voluntad de poder como fenómeno de ambición, no es per se algo negativo. De hecho, la ambición es un gran factor de progreso, sin embargo, Fernández de la Mora entiende que no se puede justificar esa pretensión irracional con sistemas aparentemente racionales cuya principal característica es la enmascaradora.” Carlos Goñi Apesteguía, Revista Razón Española, septiembre-octubre 2015, p. 180.

Liberalismo y antiliberalismo

“Los periódicos y Asociaciones y Gobiernos suyos se apellidan con toda franqueza liberales; sus adversarios se lo echan en rostro, y ellos no protestan, ni siquiera lo excusan ni atenúan. Más aún: se lee cada día que hay corrientes liberales, tendencias liberales, reformas liberales, proyectos liberales, personajes liberales, fechas y recuerdos liberales, ideales y programas liberales; y al revés, se llaman antiliberales, o clericales, o reaccionarios, o ultramontanos, todos los conceptos opuestos a los significados por aquellas expresiones. Hay, pues, en el mundo actual una cierta cosa que se llama Liberalismo, y hay a su vez otra cierta cosa que se llama Antiliberalismo. Es, pues, como muy acertadamente se ha dicho, palabra de división, pues tiene perfectamente dividido el mundo en dos campos opuestos.” Félix Sarda y Salvany, El Liberalismo es pecado, p. 7.