miguicasPadre Martínez

El padre Alba decía que lo peor en la vida cristiana es la relajación. Es el momento en el que el diablo tienta a las almas. Hemos llegado al triste espectáculo de que órdenes y congregaciones religiosas – en otros tiempos piadosas y santas – cuyos miembros viven hoy una “vida religiosa sin religión”.

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Nos acaba de decir un misionero hispano que midamos bien las palabras que decimos. En su misión y en otras muchas partes se predica una “teología indigenista” – será una ideología – que adora a la madre tierra. Es su diosa.

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Un joven nos ha dicho: Religión y política son dos cosas distintas. Bien y ¿Qué? Religión y política no son dos entes de razón. Son dos ideales que convergen en el corazón del hombre y se proyectan en la vida familiar, laboral y social. La religión debe estar unida a la política, en la vida concreta de los hombres.

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Dios infinitamente misericordioso perdona a todos los pecadores que le piden perdón en el sacramento de la penitencia y, en caso de urgencia, con un acto de contrición.

Como a la adúltera, Jesús dice a los arrepentidos: vete y no peques más.

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La fe es un don sobrenatural que Dios ha concedido a los hombres. La razón es un don natural que Dios ha dado a los hombres. Son dos caminos para llegar a la misma realidad: todas las cosas han sido creadas por Dios.

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El fin de la política en el bien común de la Patria. Los políticos deben trabajar intensamente para alcanzar este fin.

La politiquería es pasión de poder, corrupción, vicio, pecado, CACA. Totalitarismo salvaje que asesina a niños y niñas en el vientre de su madre.

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Brujas ha habido en todas las épocas. Nuestros amigos gallegos nos dicen que nunca tantas como en los tiempos posmodernos que sufrimos.

Las brujas y brujos contemporáneos han llegado a las altas cumbres de la politiquería: ¡Te damos un condón si nos votas! ¡Si tienes problemas abortamos, a tu hijo gratuitamente! ¡Pedimos vuestros votos! ¡Vótanos que somos guay y monas!