rostroMeditaciones del Padre Giovanni Salerno, msp

6ª Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.

R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.

V/. Te adoramos, Cristo Señor, y te bendecimos.

R/. Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

Del libro de los Salmos (27, 8-9)

Dice de ti mi corazón: “¡Busca su rostro!”. Sí, Señor, tu rostro busco: no me ocultes tu rostro; no rechaces con cólera a tu siervo: tú eres mi auxilio. No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.

La Verónica enjuga con un paño el rostro de Jesús, y Jesús graba en él su rostro empapado de sangre. ¡Qué grande es la alegría de nosotros, los misioneros y de nuestras religiosas misioneras, al poder enjugar las lágrimas y aliviar los sufrimientos de nuestros hermanos pobres del Tercer Mundo, haciendo menos difícil su vida! Es verdad que para esto nosotros les damos muchas cosas, pero estas cosas son muy poco en comparación con lo que Jesús nos da a nosotros. Si nosotros nos damos a Jesús, Él se da a nosotros en una medida todavía mayor… ¡Cómo estuvo feliz la Verónica al llevar a su casa, impresos en ese paño, los lineamientos del rostro de Jesús! Pero tú, querido joven que haces este Camino de la Cruz, recuerda: tiene la alegría de vivir sólo quien se da a los demás; él es feliz y comunica la alegría a los demás.

Sancta Mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
cordi meo valide.

Santa Madre, hazme esto:
imprime fuertemente en mi corazón
las llagas del Crucificado.

Santa Madre, yo te ruego:
¡graba aquí en mi corazón
las heridas del Señor!

O también:

V/. Señor, pequé: ten misericordia de mí.

R/. Pecamos, y nos pesa: ten misericordia de nosotros.