padre canoManuel Martínez Cano mCR

San Mateo nos dice: “Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana… Jesús resucitó” (San Mateo 28, 1-20). Pasaron las horas necesarias para que se cumpliesen las profecías, y nada más que las necesarias, porque el Corazón de Cristo ardía en ansias de consolar a María Santísima, su Madre y Madre nuestra.

Nadie como María Santísima había sufrido los dolores de la Pasión de su Hijo. Nadie como Ella merecía ser consolada en su soledad y sufrimiento. Fue la primera en contemplar la gloria de la divinidad de Jesús. Se lo reveló el Señor a Santa Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola lo da como un hecho lógico: “la escritura supone que tenemos entendimiento”.

La Virgen sufría, pero llena de esperanza. Tenía grabadas en su corazón las palabras de su Hijo: “Resucitaré al tercer día”. Y al alborear el domingo, su Hijo Jesús se presentó delante de Ella. Ve el cuerpo de Jesús resucitado y glorioso, su rostro lleno de gracia; mirando los ojos divinos de Cristo, la Virgen lo abraza, queda extasiada. Al que vio sufrir crucificado entre ladrones, ahora lo ve feliz, acompañado de ángeles y santos. Al que le recomendaba desde la cruz al discípulo amado, lo estrecha entre sus brazos; “¡Hijo mío!” “¡Mamaica mía!” Ángeles y santos contemplan la hermosura de la Virgen ¡Regina caeli laetare! ¡Alégrate Reina del Cielo!

¡Siempre alegres! Cristo dijo a los Apóstoles: “Ahora tenéis tristeza, pero de nuevo os veré, y se alegrará vuestro corazón y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría” Cristo vive con nosotros está realmente vivo en la Eucaristía, lo escuchamos en los Evangelios, lo vemos en el prójimo… “Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias; pues esto es lo que Dios quiere de vosotros, en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5, 16-18).

Santa María de la Purísima de la Cruz, decía: “La Eucaristía y el Sagrado Corazón son una sola cosa: el Amor de Dios manifestado a los hombres… El Sagrado Corazón es la manifestación del amor de Dios hacia nosotros, por lo que nos exige convencernos de este amor y al mismo tiempo corresponderle con el nuestro… La mejor manera de honrar al Sagrado Corazón será procurar crecer en su amor”. Corriendo al Sagrario, niños, jóvenes y adultos.

La Cena del Señor, el Sacrificio de la Cruz, la Santa Misa es el mismo Sacrificio. El Calvario fue el primer Altar; después, cada altar de la Misa se convierte en Calvario. San Alfonso María de Ligorio, decía: “Con la Misa se tributa a Dios más honor que el que pueden tributarle todos los ángeles y santos en el Cielo, puesto que el de el es un honor de criaturas, más en la Misa se le ofrece su mismo Hijo, Jesucristo, que le tributa un honor infinito”.

Cristo está vivo en el Cielo y en la Eucaristía. ¡Siempre alegres! “De penas que se acaban no hagáis caso de ellas”. (Santa Teresa de Jesús) “Es con alegría como hay que tocar la capa de la miseria, pues la alegría es amar” (Beata Teresa de Calcuta). San Juan Pablo II clamaba con entusiasmo: “Alegraos porque Jesús ha vencido al mundo. Alegraos porque Jesús ha muerto en la cruz. Alegraos porque resucitó de entre los muertos. Alegraos porque ha venido a liberarnos. Alegraos porque es el dueño de nuestra vida”. ¡Viva Jesús Sacramentado! ¡Viva y de todos sea amado!