iglesiaPapa Francisco

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los traidores que por treinta denarios entregan a la muerte a cualquier persona. Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ladrones y en los corruptos que en vez de salvaguardar el bien común y la ética se venden en el miserable mercado de la inmoralidad. Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los necios que construyen depósitos para conservar tesoros que perecen, dejando que Lázaro muera de hambre a sus puertas.

Cardenal Velasio de Paolis

El riesgo de confundir adaptación con conformidad al mundo es un riesgo no solo posible, sino real, que ya el Apóstol Pablo denunciaba en su tiempo, como lo escribió en la carta a los Romanos, mientras en la carta a los Filipenses indicaba el criterio moral del obrar cristiano. Este riesgo parece haber sido particularmente fuerte en tiempos recientes. Es bueno, más aún, es necesario, que lo tengamos en cuenta.

Cardenal Mauro Piacenza

Usted me pregunta qué mensaje concreto puede llegar de nuestro beato a los sacerdotes y obispos de nuestro tiempo, que se encuentran en el torbellino de los compromisos. Sacerdotes de ayer, sacerdotes de hoy, sacerdotes de mañana: sí, es justo prestar atención al tiempo y a las diversas situaciones y circunstancias, pero yo quisiera hablar de lo que trasciende los tiempos. Ser sacerdotes es ser Cristo, y Cristo es Aquel que expía por los otros, es Aquel que implora por todos y obtiene.

Cardenal Robert Sarah

Francisco, durante su viaje apostólico a Manila, no dudó en denunciar con gran vigor “la colonización ideológica contra la familia”, que trata de destruirla mediante la introducción y difusión en las sociedades y culturas de los países en desarrollo de las mismas concepciones antinaturales que se extienden en Occidente. En el número 56 de la exhortación post-sinodal Amoris laetitia, el Papa criticó fuertemente la ideología mortal de género “que niega la diferencia y la reciprocidad entre un hombre y una mujer naturales”.

Cardenal Burke

No puede haber nada que sea saludable propiamente en la pastoral que no sea saludable en lo doctrinal. En otras palabras, no se puede separar la verdad del amor… no se puede amar y no vivir en la verdad.